Ventitres // 03-06-10 // Ellas ya no quieren divertirse
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Sex & the City, Ciega a citas y Para vestir santos consolidan la nueva moral amorosa. El fin de un paradigma. Apareamiento vs. príncipe azul. La nueva apuesta de las chicas 30-50.
Por Florencia Canale
"Hace diez años que estamos iguales y no nos dimos cuenta.” Así definió las peripecias por las que deben pasar las mujeres hasta arribar a las delicias que les depara el promocionado matrimonio, uno de los personajes de la recargada Sex & t
he City. Nada más alejado de lo que pregonaba la feminista por excelencia Simone De Beauvoir en la década del cincuenta. En su célebre El segundo sexo, la francesa lanzaba su postulado esencial: “No se nace mujer, se llega a serlo”. Y así se rompían las cadenas de las parejas establecidas per se y se ensayaban nuevas modalidades. Las carreras eran definitivas y definitorias; y el amor quedaba en segundo plano.
Hoy, luego del camino de la liberación femenina, las mujeres apuestan por el amor. La nueva ética amorosa parecería establecer que la felicidad completa se logra con la llegada del amor. ¿Pondrán las mujeres el sentimiento en primer plano otra vez? ¿Hay una nueva moral sentimental? El filósofo Paul Ricoeur ya lo avizoraba en su Amor y justicia. “Porque somos capaces de amar, porque somos capaces de crear relaciones donde el amor se otorga y se recibe, y porque esa capacidad no reconoce límites y se alimenta de una fuente inagotable, es que se propone el amor como imperativo ético”, postuló.
La telenovela Ciega a citas intentó un quiebre dentro del formato original. A partir del blog de Carolina Aguirre devenido en culebrón posmoderno, su protagonista Lucía debía encontrar un novio en 258 días. La joven –con más de 30 años, soltera, disconforme y con sobrepeso– transitaba todo tipo de horrores hasta que Marcelo, su compañero de trabajo, caía en la red y se casaba con ella.
La mentora de esas desventuras fue la otrora regordeta Renée Zellweger en El diario de Bridget Jones. La muchacha debía deprimirse y salir con el mujeriego equivocado, hasta aterrizar en el bondadoso pretendiente inicial, que promete amarla tal cual es.
Los finales siempre son felices en la ficción. La chica se queda con el muchacho luego de enormes desamores y conflictos. Así, seguramente, terminará la exitosa Para vestir santos. Aunque semana a semana, estas tres hermanas –Gabriela Toscano, Griselda Siciliani y Celeste Cid– demuestren que les es imposible formar pareja. Pero estos son los protocolos que se respetan en el contrato entre la ficción y el espectador.
A pesar de vivir bajo el dominio de las mediaciones ficcionalizadas, la periodista Teté Coustarot ha logrado abstraerse de esa realidad y construir una propia. “El tema es que el cine nos ha hecho mucho mal, la trampa más grande está en lo que el cine nos dio. Suponer que todo lo que te pasa en la pareja es color de rosa es un disparate. La pareja es un trabajo, todo el tiempo”, señaló. Sin embargo, ella apuesta al amor. “Lo bueno de estar en pareja es estarlo desde todo punto de vista: compartir, estar con alguien, encontrar un par en este mundo.” Parece un cliché pero es el sintagma reciclado y repetido por casi todas las exponentes femeninas del globo. Flavia Palmiero, fan confesa de la Carrie Bradshaw del film de estreno, acepta haber aprendido con el tiempo en pos de evitar sufrimientos vanos. “Acá en Buenos Aires estamos en el medio de la crisis afectiva. Viví grandes amores a los 20 años, y ya en los cuarenta, sé lo que es el amor, la pareja. Yo ya estoy curtida, pero las chicas más jovencitas son las que me preocupan más, son las que sufren más. Lo mejor de la vida es estar en pareja, pero cuando encontrás al hombre ideal. Es algo que cuesta cada vez más, encontrar al hombre que te encante no es fácil.” Mujer práctica, encontró la fórmula de la felicidad: “Yo me la juego por amor, pero creo en los amores apasionados, explosivos; que duran lo que tienen que durar y ya. Y si no, en el matrimonio con el hombre que te contiene, te mantiene y todo. No creo en los noviazgos. A esta altura de mi vida, las cosas tibias no me van”. Mientras tanto, la guapa dama sigue sola, reconociendo territorios juveniles como el pasado Gonzalo Heredia y el modelo Mario Guerci.
El último hombre famoso que intentó agasajar a la actriz Millie Stegman fue la Tota Santillán cuando compartieron dance floor en Bailando por un sueño. La morocha supo recibir ositos, declaraciones del mediático y otras ofrendas. Después de esa exaltación pública de lo amoroso, la muchacha escondió su corazón. “Cuando uno aprende a amarse a uno mismo puede comenzar a amar a otra persona. La pareja es un lugar sagrado si se sabe compartir y aprovechar los momentos. Cuando uno pasa distintas experiencias y deja de lado esa pasión juvenil, la pareja se revitaliza desde otros puntos. Como un lugar sobre todo para compartir, para crecer en compañía”, enseñó. Parecieran todas lectoras pedestres del texto más popular del filósofo Roland Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso. El mismo que el gran intelectual estructuralista anunció como un discurso olvidado y obsoleto.
Otra exponente que sacraliza el instante del amor es Divina Gloria, quien fuera madre de Lenny sin marido a la redonda. “En la pareja no debería haber nada fuera de los límites morales de cada uno porque es una relación sagrada. Lo más importante pasa por sentir que esa persona que está con vos es tu alma gemela y tu complemento perfecto. Y por sobre todas las cosas, que es una unión que está escrita en el cielo, con todo lo que eso significa.”
Merlina Licht era la panelista combativa de Mañaneras. Defendía los derechos de la mujer a capa y espada, y las bondades de la institución matrimonial. Hasta que se le diagnosticó un cáncer y tuvo que dejar la tevé.
“Gran parte de los problemas de pareja tienen que ver con un problema personal existencial. Vivimos añorando el éxito, la gloria, la idealización acerca de lo que es perfecto. Es como si siempre viviéramos pensando que la fiesta está en otra parte. A lo largo de los años, y cuando vivís el amor adulto, te das cuenta de que la rutina, el compañerismo, la naturalidad y la realidad tal como se presenta, te dan más tolerancia para vivir con otro y para otro. Cosa que no está tan mal. Hoy te hacen creer que lo más importante es vivir para uno. Así no hay pareja que aguante”, señaló.
Algunas creen en la ineludible condición del amor. “Si cada uno tiene sus espacios y puede disfrutar en compañía del otro, estar en pareja resulta lo mejor. Estar en pareja es algo glorioso”, sentenció Zulma Faiad. En la vereda de enfrente, Ana María Giunta sacudió el polvo. “No creo en eso de la pareja perfecta. Existe la pareja ortodoxa, que no quiere decir que esté bien.”
“Fueron felices y comieron perdices” mantiene la misma pregnancia y contundencia en las ficciones de la cultura de masas. El amor siempre triunfa y la pareja se consolida como estandarte del éxito. Unas mujeres apuestan todo a ganador; otras prefieren la cautela del devenir. Las protagonistas de Sex & the City, sin embargo, empezaron a pensar cómo mantener encendida la llama a pesar de la institución.
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