Newsweek // 17-03-10 // La falacia de la hipótesis militar
Por Ruperto Godoy
La reciente autorización por parte del gobierno del Reino Unido para la realización de operaciones de exploración y explotación de hidrocarburos al norte de las Islas Malvinas —en áreas de la plataforma continental argentina sometidas a la ocupación ilegítima británica— constituye un nuevo acto unilateral que se suma a las reiteradas y sucesivas acciones que llevaron al Gobierno a dar por finalizada, en el año 2007, la Declaración Conjunta referida a la“Cooperación sobre Actividades Costa Afuera en el Atlántico Sudoccidental”, concerniente a la exploración y explotación de hidrocarburos en el área sujeta a la disputa de soberanía.
En este sentido, a los pocos días de suscripto el documento, Gran Bretaña violó dicho acuerdo al interpretar “unilateralmente” que la única área sujeta a cooperación conjunta era una pequeña porción de lo que la declaración establecía.
El reclamo argentino, lejos de ser simples actos declarativos, concitó el apoyo de toda la región. Los treinta y dos jefes y jefas de Estado de América Latina y el Caribe, reunidos en la Cumbre de la Unidad celebrada en Cancún durante el mes de febrero, respaldaron en forma unánime los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía con el Reino Unido.
La declaración emanada de dicha reunión enfatiza el “interés regional en que los Gobiernos de la Argentina y del Reino Unido reanuden las negociaciones a fin de encontrar a la mayor brevedad posible una solución justa, pacífica y definitiva de la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, de conformidad con las resoluciones y declaraciones pertinentes de la Organización de las Naciones Unidas y de la Organización de los Estados Americanos”.
Por su parte, la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, también llamó a que las partes se sienten a negociar e incluso ofreció su ayuda para resolver la disputa sobre el Atlántico Sur que mantienen la Argentina y el Reino Unido.
Mientras que la intransigencia británica es abierta y públicamente conocida, nuestro país ha persistido en su reclamo ante la comunidad internacional y en la necesidad de sentarse a la mesa de negociación por la vía pacífica y diplomática, respetando el derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas.
La participación de nuestras Fuerzas Armadas en ejercicios conjuntos de paz en Haití y Chipre —ambos ordenados por Naciones Unidas— da cuenta de nuestra vocación pacífica luego del advenimiento democrático. Gran Bretaña, lamentablemente, no puede dar cuenta de la misma vocación pacífica luego de su participación en las guerras de Irak y Afganistán.
La hipótesis militar que deslizaron algunos diplomáticos británicos y que fue reportada por medios ingleses no sólo es un riesgoso mensaje de intimidación, sino que esta falacia es utilizada para encubrir la ilegalidad de los actos británicos y ocultar la naturaleza del problema: que aquí existe una disputa de soberanía, una situación colonial anacrónica y que el Reino Unido se niega a participar de la mesa de negociaciones. Esto no lo dice solamente la Argentina, sino que lo ratifican las resoluciones de la ONU y las declaraciones de distintos organismos y foros internacionales.
Afortunadamente, la Cuestión de las Islas Malvinas —uno de los ejes centrales de la política exterior del Gobierno nacional— se ha erigido en una política de Estado, conforme al mandato de la Constitución Nacional.
En medio de tan acalorada coyuntura política interna, es importante destacar la coincidencia de todos los espacios políticos en el repudio a las acciones unilaterales del Reino Unido así como también en el respaldo al reclamo que llevó adelante el Poder Ejecutivo.
En diversas oportunidades, desde la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de la Nación denunciamos que la adopción de medidas unilaterales por parte de Gran Bretaña no resulta compatible con lo resuelto por las Naciones Unidas y recordamos el interés regional en que la prolongada disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido alcance cuanto antes una solución, de conformidad con las resoluciones de las Naciones Unidas y las declaraciones de la Organización de los Estados Americanos, del MERCOSUR y de otros foros regionales y multilaterales.
En este marco, la Argentina persistirá, con vocación democrática y de pleno respeto al derecho internacional, en su reclamo pacífico y por la vía diplomática, en defensa de sus derechos legítimos de soberanía, por historia y por posición geográfica, sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, que forman parte integrante de nuestro territorio nacional. * Godoy es diputado nacional, vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto.
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