Blog Orlando Barone // 09-04-10 // El Congreso no funciona, pero el país no se para

Publicado en por Opiniones Creadas

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Algo inusual está pasando en plena democracia, el Congreso no funciona y el país no se da cuenta. En dictadura cuando clausuraban el recinto y precintaban las bancas, paralelamente también clausuraban la política, la justicia, la Central de Trabajadores, la libertad de reunión y de información. Los militares clausuraban hasta la vida. Pero ahora no. Porque si los diputados y senadores no consiguen que el Congreso funcione, todo lo demás sigue en funciones normalmente. El gobierno, gobierna; la Corte Suprema no para; los gobernadores e intendentes prosiguen sus tareas; y los periodistas siguen diciendo lo que quieren o lo que quieren las empresas de medios. Y además hay huelgas, hay paritarias, hay trabajadores trabajando y empresas produciendo; hay marchas, hay concentraciones populares, hay fútbol, hay hinchadas, hay diversión y hay gente divirtiéndose. O dolida, doliéndose.
Esta rareza debería hacer repensar a quienes conforman el poder legislativo acerca de que por más que los estimulen y tienten a actuar en los grandes medios eso no sirve. Por más que aparezcan discurseando por la radio y la tele acerca de lo injusto y avieso que es el otro bando, eso no reemplaza el real ejercicio legislativo. Porque el poder genuino no es hacer facha poniendo el dedo admonitor desde el estudio o la sala de los Pasos Perdidos, sino que es el que sucede dentro del recinto en la discusión entre pares.
Así que por más que se encaprichen e inmovilicen las sesiones del parlamento, el mundo sigue andando. El país no se entera. La soja crece como antes; los cajeros automáticos siguen respondiendo con plata; y los colectivos y trenes y taxis siguen transportando pasajeros. El turismo continúa; el cementerio cumple su rutina y cumplen sus rutinas los supermercados, los marcadores de precios y los consumidores. El Congreso inmóvil no impide que el país siga moviéndose. Esta situación a quienes menos les conviene es a los diputados y senadores.
A lo sumo tientan al picoteo de los Fondos Buitres dan algún trabajo extra a los constitucionalistas abonados al Derecho de derecha. Es una lástima que los opositores no terminen de desilusionarse de una ilusión falsa: la de haber creído que una elección legislativa es un cambio de modelo. O una revolución doctrinaria. Ni menos un reemplazo del Poder Ejecutivo.
No se entiende cómo algunos bloques de distintos partidos no se dan cuenta de que el “No” los une muy precariamente. Con pegamento efímero que no obstante, al despegarse deja sus restos indelebles. Por eso es preferible recuperar identidades propias, aunque ya a solas, y sin los otros, sean menos influyentes. Y los grandes medios dejen de mimarlos.
Tengan en cuenta que no es sano que la sociedad se de cuenta que sin que funcione el Congreso, todo funciona. La democracia no se asusta.
Y también consideren que los ciudadanos les están sacando a los diputados y senadores jornadas de trabajo de ventaja. No habrá sesiones, pero el país no se para.

 



Carta abierta leída por Orlando Barone el 9 de Abril de 2010 en Radio del Plata.

 

 

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