Newsweek // 29-07-09 // “Habrá que comer pollo”

Publicado en por Opiniones Creadas

29-07-2009 /  El presidente de la SR, dice que en dos años la producción de carne no cubrirá el promedio de consumo. Y confía: “con Moreno me saco el sombrero”.

Por Sebastián Catalano

"Qué año tan complejo económicamente tuvimos, che… tan complicado...”. Hugo Biolcati, presidente de la Sociedad Rural Argentina, está repatingado en uno de los sillones de su oficina, en el predio de la Rural. Tiene cara de cansado. Afuera, olor a bosta, frío y gente. Bastante gente. La 123º Exposición Rural de Palermo arrancó hace un par de días y Biolcati, presidente de la entidad por primera vez, dice que el Gobierno se sigue vengando del campo y que no entiende por qué. Y habla de un país al borde una situación límite en lo económico. Miembro de la Mesa de Enlace rural, es agricultor, dueño de los tambos El Broquel y Estancias La Dorita, y produce unos tres millones de litros de leche por mes. Néstor Kirchner lo trató de golpista en plena campaña, luego de que el ruralista apareciera en el programa de cable de Mariano Grondona en una charla que muchos vieron con una óptica similar a la del ex presidente y él recuerda como un error, un malentendido.

- Usted acusa al Gobierno de revanchista. ¿En qué cosas concretas ve esa actitud?

- Es algo que arrancó con la 125…

- …sí, pero en este momento puntual, ¿en qué se toma revancha el Gobierno con el campo?

- Pero arrancó allá, que quede claro. Nos asfixian y mantienen el apretón desde entonces. Luego de la 125 tuvimos la peor sequía de los últimos 70 años y el Gobierno no acudió en ayuda de ningún sector agropecuario. No hicieron nada, nos dejaron caer y nos aprietan como nunca con mil resoluciones, sobre todo de ONCAA. Se trabó la comercialización interna y externa, se intervino los mercados, se destruyó la lechería, se arruinaron los precios de los granos de manera tal que llegamos al extremo de tener la mitad de la cosecha de trigo, y la siembra de esta campaña comienza con la menor superficie de los últimos 110 años. De 15.000 tambos que había hace cinco años, hoy hay 10.000. Se perdieron tres tambos por día. Son 7 u 8 familias que vivían en el campo y que son expulsadas a los pueblos y luego a los cinturones de pobreza de las ciudades. Todo eso es producto de una política.

- ¿Cree que Néstor Kirchner está obsesionado con el campo?

- No sé, no lo entiendo. En algún momento puede haber pensado que éramos unos llorones que queríamos una renta extraordinaria… justo el más indicado para hablar de rentas extraordinarias. Pero eso que podía sonar a teoría por entonces, hoy es realidad. Ya sabemos que los terneros que nacieron este año, los bifes que comeremos dentro de dos años, están ahí, se pueden contar y no alcanzarán para más de 50 kilos por año por persona. Y el promedio de consumo es 70 kilos. Es incomprensible que no se reaccione para evitar estos niveles de pobreza, pero no puedo meterme en la cabeza de Néstor para saber qué piensa.

- ¿La Argentina tendrá que importar carne en dos años?

- No sé si importar. Pero si no, habrá que comer menos. Para llegar a tener un bife se necesitan dos años y no llegamos. E importar no es fácil ni barato, nosotros lo sabemos mejor que nadie porque siempre exportamos carne. Tendremos que comer más pollo.

- Este año la apertura de la Rural pareció un spot publicitario de PRO. Para la foto estuvieron Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, Fernando Pinedo, Luciano Miguens…

- (Risas). ¡El predio está en Capital! ¿Qué quieren, que traiga a Carlos Reutemann? Ésta es una ciudad PRO… y otros invitados que no son PRO, como el secretario de Agricultura y otros funcionarios nacionales, no vinieron. Si hubieran cumplido con su deber, no hubiera habido una imagen tan PRO. Pero la culpa no es mía.

- ¿Cree que van a asistir este sábado a la inauguración oficial de la Rural?

- Si viniera una alta figura del Gobierno, por qué no la presidente, creo que sería un símbolo, un gesto parecido al que hizo Daniel Scioli con su visita del viernes pasado. Un signo positivo de verdadero cambio, algo que la gente de campo espera y que hace falta.

- Igual Ud. criticó bastante  a Scioli. Dijo que el chacarero no se olvida de las cosas que hizo.

- Es la verdad: con un signo no se cambia nada. Pero aprecio ese signo, es un primer paso hacia la gente. Scioli recorrió el predio y nadie lo agredió. Le va a costar mucho trabajo, pero está tratando de reconvertir su relación con la gente.

- Él se postula como nexo entre el Gobierno y el campo. ¿Lo ven en ese rol?

- No sé. Es el presidente del PJ y el gobernado de Buenos Aires. Y vino con José Pampuro, presidente provisional del Senado. Son dos figuras importantes. Scioli puede ser interlocutor pero por ahora su capital político es escaso. Yo no me olvido de cuando él decía: “Con la comida no se jode”. Y después vino la payasada de las candidaturas testimoniales. Su rol en el conflicto fue crítico. Pero no vamos a actuar por resentimiento ni vamos a mirar para atrás. Todos tienen derecho a cambiar y quedan dos años y medio de este gobierno. Pero no nos olvidamos de lo que pasó.

- Scioli fue a la Rural antes que sus compañeros de la Mesa de Enlace… ¿Por qué no estuvieron en la apertura?

- No lo consideramos necesario. Hacía frío, Eduardo Buzzi estaba en San Fe, Carlos Garetto en Leones... Mario Llambías sí vino enseguida. Estamos tan unidos que nunca pensamos que esa falta podía ser interpretada como desunión.

- Sin embargo se habla de un distanciamiento cada vez mayor entre los miembros.

- Es una fantasía periodística… Mejor no digo eso porque me voy a parecer a los Kirchner, que le echan la culpa de todo al periodismo. Pueden ser versiones que vengan impulsadas desde el oficialismo, que siempre buscó dividirnos. Durante mucho tiempo nos preocupamos en mostrarnos unidos, pero ahora estamos tan juntos que actuamos como un matrimonio de muchos años: buscamos hacer cosas por separado y nos manejamos por teléfono. Nos queremos, con nuestras diferencias, y a nivel personal llegamos a tenernos mucho afecto. Hace un año y medio nunca hubiéramos pensado en este rol frente a la sociedad.

- Está hablando como un político. ¿Se imagina ocupando un puesto ejecutivo o legislativo?

- Ni me lo planteo. Tengo un mandato que cumplir aún en la SRA.

- Pero le gustaría…

- Ahora entiendo a Luciano Miguens, al que cuando terminó la presidencia de la SRA yo le insistí para que siguiera y él me decía que estaba cansado. Si termino bien, creo que un cargo legislativo estaría bien para poder volcar mi experiencia… y es más tranquilo que algo ejecutivo: la responsabilidad es muy grande, pero compartida.

- ¿Por qué cosas votó la gente el 28 de junio?

- Por un modelo de país y contra una forma de ejercicio del poder. Votó por un país republicano y federal en el que la coparticipación de los impuestos no dependa de la discrecionalidad de un funcionario. Votó por no ver a sus gobernantes arrastrándose de rodillas para poder pagar los sueldos de los empleados públicos provinciales. Es la búsqueda de un ejercicio de poder más concertado, más compartido, más racional; menos tozudo y caprichoso. No votó a favor de alguien, no hubo un ganador. Kirchner perdió casi todo el poder, pero nadie lo recibió. Ahora el desafío es formar algo.

- Luego del conflicto, usted se mostró muy escéptico con la designación de Carlos Cheppi en la Secretaría de Agricultura. ¿Cómo evalúa su gestión?

- Tuve razón. No pasó nada. Es un dibujo, de esa raza de ingenuos que creen que entran a un lugar a ordenar cosas distintas a las que piensan —porque yo sé que él conoce del tema y tiene sus ideas—, esos tipos que agachan la cabeza, aceptan y se humillan. Son como enfermos: no se dan cuenta de que así hacen más daño que si tuvieran una actitud digna y dieran un portazo.

- ¿Cree que le puede pasar algo parecido a Amado Boudou?

- Estaba pensando en él mientras describía a Cheppi. No lo conozco, pero o es ingenuo o es un mercenario. Porque una persona con su formación intelectual, que entre a un Gobierno que no lo deja elegir su gabinete, que no puede nunca terminar de asumir y que dice una cosa y tiene que cambiarla inmediatamente... es una cosa o es la otra.

- ¿Por qué el Gobierno mantiene en su cargo a  Guillermo Moreno?

- Me da lo mismo. Es un instrumento, y muy eficiente. En eso es respetado. Es una persona odiada, de las más odiadas del país, pero nadie lo puede acusar de nada, no tiene irregularidades. En eso me saco el sombrero. Es una herramienta limpia, filosa y eficiente, pero usada para hacer el mal. Si se va, a lo mejor ponen a otro para hacer lo mismo. Nunca lo acusaron de corrupción, y eso es bastante decir para este Gobierno.

- ¿La pelea en la CGT entre Hugo Moyano y “los Gordos” tuvo final feliz o aún no terminó?

- El partido gobernante tiene una gran habilidad para reconocer y anticiparse a los grandes cambios. Muy rápidamente reconoce cuándo un poder desaparece y se reacomoda. Es parte de una interna salvaje de un partido que nos tiene acostumbrados a este tipo de actitudes.

- ¿Qué opina de Moyano?

- No lo conozco, lo vi dos veces en mi vida.

- ¿Un gremialista como Moyano puede ser presidente de la Argentina en los próximos años?

- No, eso es una fantasía. Aunque este país es una caja de sorpresas…

- ¿Hace cuánto que no habla con Julio De Vido?

- Desde aquella vez que trascendieron las reuniones que habíamos acordado que serían secretas. Supongo que la relación sigue siendo buena, pero no hay contacto.

- ¿Por qué?

- Cuando un grupo de personas —no puedo imputar a De Vido directamente, pero él forma parte de ese grupo— no tiene códigos, no se puede hablar más. Establecimos un código y fue violado nada más ni nada menos que por el vocero presidencial.

- ¿Le siguen pasando facturas por ese encuentro prohibido?

- No, para  nada. Aclaración y punto: ninguno de los miembros de la Mesa, coincidiendo o no con mi actitud, pensó que me había cortado solo en busca de rédito personal o para  mi entidad.

- Antes de las elecciones, usted visitó a Mariano Grondona  y tuvieron una charla que muchos tildaron de golpista, incluso Kirchner.

- Kirchner usó muy bien ese tema en la campaña. Yo cometí un error de formas, nada más. Y por inexperiencia. Me expresé mal. Cuando hablamos de una supuesta versión de Emilio Pérsico (si perdía el oficialismo la presidenta renunciaba), Grondona hablaba insistentemente de Cobos como sucesor. Y yo le dije: “Eso es lo que te quería escuchar decir”. Con eso intenté que se notara que el que lo estaba diciendo era él, no yo. No se entendió. Reconozco el error.

- Al principio de esta charla usted dijo que la economía estaba en una situación límite. ¿Es para tanto?

- Está mal. El déficit se acentúa y la actividad económica está paralizada, con crecimiento de la desocupación y la pobreza. Esto está provocado por una política que asfixia, y eso es igual a problemas sociales.

- No le gusta hablar mucho de sus negocios, pero ¿cómo le fue este año?

- Mal. ¡Soy agricultor y tambero, ¿cómo quieren que me vaya?! Cayeron los precios, hubo sequía. Mi cosecha rindió muchos menos y perdí mucho dinero.

- ¿Cómo se soluciona la crisis de la lechería?

- Es difícil. Hoy ya no hay retenciones, ni dificultades para exportar, y hay sobrestock, que hace que los precios locales bajen. Pero lo que paga el consumido local por los lácteos es igual, traducido a euros, que lo que cuestan en Francia. Allá, los productores cobran el doble: eso quiere decir que la cadena de comercialización acá tiene el doble de margen que en Francia. En parte esto lo provocan las acciones de Moreno sobre los precios de venta de las fábricas a la cadena. Los productores tenemos una participación en el precio final de un 20%, antes de 30% a 35%. Hay que sacar los precios máximos para las fábricas y la diferencia la tiene que poner la cadena. Lo que pagan los consumidores ya alcaza para que los productores cobren $ 1,10 el litro en lugar de los $ 0,70 de hoy.

- Si pudiera elegir a un interlocutor para dialogar con el Gobierno, ¿con quién se quedaría?

- No me gusta ninguno. Tendría que ser alguien con poder real que entienda razones. Pero no sé si existe esa persona.

- ¿Van a ir a “tomar un cafecito” con Aníbal Fernández o la presidente?

- Sí, por supuesto, y con la mejor de las intenciones. Esperemos que sea para trabajar y no sólo franela y dilación.

- ¿Qué va a decir en su discurso de apertura de la Rural de este año?

- Cambia todo tan rápido que voy a tener que improvisar a último momento. Seguro que trataré de pasar por sobre la coyuntura, no puedo estar corrigiendo todo el tiempo. Va a ser principista y poco duro. No estamos para gritar, sino para poner las luces altas y mirar hacia adelante. Las cosas cambiaron, pero alguien tiene que aprovecharlo: la oposición está dispersa. Kirchner perdió el poder pero nadie lo agarra.     
  
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