Blog Orlando Barone // 07-07-09 // Fábula de los perros y no perros que ladran
No se puede estar ladrando todo el tiempo. En toda sociedad humana hay perros que ladran. Al pedo ladran; de malevos ladran; de entrenados en recibir mimos y en juntar rabia hacia el afuera. Ladran. Defienden la propiedad privada y la propiedad privadita y lo indefendible: defienden. Igual que las alarmas defienden a los que mejor se defienden. Y así es la vida: no solo de los perros. Son fieles a sus dueños y al cuidador;
odian a los perros de la calle, y a los que pasan por la calle sin ser perros, y a los que no pasan. Ladran. Su mundo sería perfecto sin las imperfecciones de perros imperfectos. De esos que no ladran: que se
lamentan, se lamen la sarna y las heridas, y resisten. Imagino a los dueños de los perros ladradores en silencio, detrás del cortinado y las persianas, tras las rejas de sus casas desconfiando. Sospechando del
extraño que no tiene perros ni casa ni propiedad privada. A todo lo extraño le ladran. Cuanto más extraño es y menos es de la manada, más le ladran. Prejuzgan, segregan, discriminan. Esta sociedad últimamente
ladra más que lame. Le ha pasado el pasado. Si no lame tendrá sus razones.Pero si ladra siempre, y ladra, ya no las tiene. Deberían empezar a criarse “perros – perros”, que no ladren; que no sean como esos que
desparraman rabia , en lugar de no ladrar y de ser tolerantes. Porque el mundo les depara alimento balanceado y la cucha más tibia. Angurrientos. Comen de dos platos a la vez. Y si está cerca, muerden la mano que les llena los platos. Cuanto más deja de ser perro más ladra: como la persona que cuanto más deja de serlo más miedo tiene. Porque me gustan los perros. Los de raza y los sin raza, los que están cautivos en casas
y los que están libres por la vida. Y los que mueren de viejos atendidos por el veterinario y los que mueren sin edad ateridos en la calle.Porque quiero a los perros no me gusta que ladren siempre, ladren.
Y desde la derecha hacia la izquierda. De la izquierda a la derecha todavía tendrían argumentos. Por qué no guardan sus ladridos para los que causan los miedos: los verdaderos. Y se contuvieran de usarlos para
las pequeñas sombras, y le ladraran a los sombríos responsables de que los perros ladren. Nunca por la comida porque les sobra.Que aprendan de los lobos, que son perros que solo aúllan por hambre.
Carta abierta leída el 7 de Julio de 2009 en Radio del Plata.
--
Blog Opiniones Creadas http://opinionescreadas.over-blog.es/