Veintitres // 02-05-09 // Cumbre de neoliberales y procesistas en la Legislatura porteña

Publicado en por Opiniones Creadas

 Una ONG reunió a la crema de la Argentina reaccionaria en una institución de la democracia. Quién gestionó el salón y qué se dijo. Cobos, el nuevo ídolo. 
No importa si defienden la dictadura, niegan el aborto o pregonan en contra del casamiento homosexual. Mientras representen los valores del libre mercado, el gobierno limitado bajo el Estado de derecho y la libertad individual son apropiados para participar en nuestro congreso y exponer sus ideas”, declaró a Veintitrés Eneas Biglione, director ejecutivo de la Fundación Hispanic American Center for Economic Research (HACER). Con semejante afirmación, este economista argentino radicado en los Estados Unidos explicó la selección de personajes que pasaron por la Legislatura porteña el pasado miércoles 29 y jueves 30, en el marco del encuentro “Argentina: desafíos y expectativas poselectorales”: un rejunte de diputados, economistas, intelectuales y periodistas que defienden las ideas neoliberales y algunos que hasta reivindican la última dictadura militar. Dato curioso, si se tiene en cuenta que todos se vistieron de traje para presentar sus ideas en una institución de la democracia.

Las puertas de la Legislatura a la ONG fueron abiertas por la diputada nacional Nora Guinzburg, que organizó las ponencias, y el legislador porteño Marcelo Meis, que responde al ex ministro Ricardo López Murphy y se encargó de pedir formalmente el Salón San Martín para que se desarrollara el acto. Creada en Washington hace 13 años por Biglione, HACER tiene como misión promover el estudio de las políticas en Latinoamérica. Sobre todo, las neoliberales. Su cuerpo directivo está integrado, entre otros, por Alejandro Chafuen, presidente de la Atlas Economic Research Foundation, una entidad sin fines de lucro con la que comparte valores similares y cuenta entre sus miembros a personajes como Julio Alberto Cirino, ex agente de inteligencia que durante la dictadura actuó como nexo con la embajada de Estados Unidos.

“En un viaje que realicé a Washington visité a Biglione y me expresó su interés en realizar un seminario en la Argentina. El objetivo era debatir la realidad nacional en términos políticos y económicos y evaluar las posibilidades a futuro”, contó Meis, que le ofreció la Legislatura como sede con una condición: que Ricardo López Murphy, elogiado por la derecha neoliberal, expusiera en el evento. Los restantes oradores tuvieron otro jurado. Por un lado, elaboró una lista Eloísa Casarini, asesora de Guinzburg, que propuso a través de un proyecto “disolver el Inadi”, donde tiene una causa por haber dicho “que los homosexuales son una minoría caprichosa”. Y, por el otro, hizo lo propio Nicolás Márquez, columnista mimado de diarios como La Nueva Provincia –propiedad de Vicente Massot, que también integró el club de expositores– y conservador blogger que, entre otras ideas, expresó que “Luis Patti ahora o Antonio Bussi, en su tiempo, son considerados de ‘derecha’ y he allí el meollo de su censura”, dejando a un lado que uno está siendo procesado y otro ya fue condenado, respectivamente, por crímenes de lesa humanidad.

El economista Agustín Monteverde, amigo de Cirino, resultó electo entre los ilustres y fue de los primeros oradores. Sin abandonar su tono apocalíptico, Monteverde dijo: “La única alternativa que muestra (Néstor) Kirchner en caso de perder las elecciones es el caos. Pero lo cierto es que aunque gane el kirchnerismo habrá más desocupación, con niveles de pobreza del 40 por ciento y una gran depresión. El kirchnerismo muestra la voracidad de un poder basado en el caos”. En concordancia, uno de los asistentes al congreso cuestionó al actual gobierno y propuso “hacerles juicio político a los K”.

Por su parte, Massot se ocupó del mapa político poselecciones en el panel siguiente. Y aunque pidió ser presentado como “doctor en Ciencias Políticas y titular del diario La Nueva Provincia”, su historial es aún más jugoso. Perteneciente a una familia vinculada a Emilio Massera durante la dictadura militar, se desempeñó como viceministro de Defensa de Carlos Menem y solicitó el ascenso de dos torturadores. Además, fue editor de la revista Cabildo, durante los ’70, reivindicó la trayectoria de Jaime Smart –el primer civil de alto rango procesado por crímenes de lesa humanidad– y es dueño de la empresa de seguridad Megatrans S.A., que posee la licitación para realizar el sistema de monitoreo a distancia mediante tobilleras magnéticas de los presos, una adjudicación cuestionada por organismos de derechos humanos que objetaron a Massot por ser “defensor de la dictadura”. En la Legislatura, el empresario utilizó la totalidad de sus veinte minutos para criticar al aparato del PJ y sentenció: “La lógica del peronismo muestra que el que pierde es un traidor y se lo acompaña al infierno”.

“Nuestra nueva Biblia debe ser el Manual del perfecto idiota latinoamericano (N. del R.: escrito, entre otros, por Álvaro Vargas Llosa)”, propuso en el panel periodístico Nicolás Márquez y despertó algunas risas en un público caracterizado por su avanzada edad. Marcos Aguinis, uno de los intelectuales más críticos del Gobierno, compartió la gracia y agregó: “Ya podríamos enviar al geriátrico Las venas abiertas de América latina”, el libro de Eduardo Galeano que días atrás el venezolano Hugo Chávez le obsequió al presidente norteamericano Barack Obama. Más serio estuvo el invitado obligado, Ricardo López Murphy. “Kirchner es un síntoma decadente y arrogante”, lanzó y continuó con sendas críticas a la propuesta de “candidaturas testimoniales”. En la misma línea, Guinzburg cuestionó a la oposición “por no enfrentar en forma unida al oficialismo”, pronosticó el regreso de las cuasimonedas –como los Patacones o Lecops–, y advirtió: “Si pierden, será peligroso porque sacarán a los D’Elía a la calle (...) O puede ser que (el Ejecutivo) siga con su heterodoxia, interviniendo en las empresas, queriendo más estatizaciones y persiguiendo a los opositores como lo está haciendo ahora”.

El cierre de la jornada del miércoles quedó a cargo del periodista José Benegas, columnista del blog nomeparece, desde donde en 2008 llamó a “empujar el juicio político a Cristina de Kirchner (...) para lograr su suspensión” y alcanzar el “orden constitucional”. Benegas aprovechó su espacio para desquitarse contra “el populismo de (Hugo) Chávez y de (Juan Domingo) Perón”, criticar al Che Guevara y subrayar que “el Estado no está para proveer felicidad”, en respuesta a las declaraciones de la candidata K, Nacha Guevara, quien expresó: “Ayudaré a construir un país más feliz”.

Al cierre de esta edición, los organizadores no descartaban que Julio Cobos participara del congreso. Invitado para la apertura, el vicepresidente pegó el faltazo aunque los presentes defendieron su estilo. El repertorio del jueves 30 se completó con la periodista Malú Kikuchi, amiga de la ex funcionaria menemista María Julia Alsogaray y devota de George W. Bush, Domingo Cavallo y Bernardo Neustadt; y el director de Políticas Públicas de la Fundación Atlas 1853, Gustavo Lazzari, quien en noviembre de 2004 publicó un artículo titulado: “Kirchner no es Stalin porque no quiere”. Distintos representantes de la derecha vernácula, pero el mismo espíritu: procesismo y liberalismo a ultranza.
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