Veintitres // 02-05-09 // Visita incómoda
Un año y medio atrás, Veintitrés desenmascaró al polémico fundador de la Barrick Gold, una de las principales mineras del mundo. Ahora, el "dueño del oro" se entrevistó con la presidenta Cristina Kirchner para acelerar las obras de la mina Pascua-Lama.
Cuando se trata de hacer lobby, nada mejor que hacer la gestión personalmente. Peter Munk, fundador y director ejecutivo de Barrick Gold, una de las principales mineras del mundo, lo sabe. Por eso vino especialmente a entrevistarse con la presidenta Cristina Fernández. Su objetivo es claro: acelerar el inicio de las obras de la mina de oro Pascua-Lama, lo que será el mayor emprendimiento minero de América latina, y de paso gestionar nuevas desgravaciones impositivas.
Bautizado como el “Dueño del Oro”, el inglés Munk sabe que la Argentina es un terreno fértil. Las compañías mineras, gracias a la Ley de Inversiones Mineras, sancionada en 1993 –ratificada en 2001– y a los decretos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, están exentas de la obligación de liquidar en el país las divisas de sus exportaciones. Sumado a eso, no pagan retenciones, impuesto al gasoil, tasa de sellos ni tasa de estadísticas. Lo que se dice, casi el lugar ideal donde invertir. Por eso, desde 1994 comenzó a explotar la mina Veladero en San Juan. Y desde hace bastante tiempo pretende explotar a cielo abierto una mina de oro, plata y otros metales en el cerro Famatina, de La Rioja. Conocido como el “Proyecto Famatina”, es rechazado por los pobladores del lugar por sus futuras consecuencias.
En septiembre del 2007, Peter Munk fue tapa de Veintitrés. En una extensa investigación bajo el título “El dueño de nuestro oro”, se desenmascaraban sus relaciones con genocidas, banqueros corruptos y sus vínculos con el tráfico de armas y la CIA. Además de recordarse que su corporación minera tiene múltiples denuncias por estragos ambientales, tanto en la provincia de San Juan como en La Rioja.
Pese a todo, el poderoso magnate de la Barrick Gold logró un espacio de una hora en la agenda de la Presidenta. En su primera visita a la Argentina, prometió invertir 3.000 millones de dólares a cambio de nuevas desgravaciones impositivas y así poner en marcha el proyecto binacional Pascua-Lama, que se expande entre San Juan y Chile, que se supone tiene reservas por 17 millones de onzas de oro y 635 millones de plata. En plena crisis internacional, el oro, por ahora, es uno de los mejores refugios.
Resistida como pocas mineras, la Barrick fue denunciada ante la Corte Suprema, hace casi diez días, por la organización ambientalista Fundación de Ciudadanos Independientes para que se investigue si los glaciares cercanos a Veladero están sufriendo un impacto directo e irreversible a causa de la acción de la minera. Mientras en Famatina los vecinos que protestan frente al acceso del proyecto de Munk en La Rioja, en Peñas Negras, denunciaron haber sido golpeados por funcionarios de la provincia. Algunos ambientalistas sanjuaninos también denunciaron que la empresa familiar del gobernador sanjuanino, José Luis Gioja, proveía cal a la minera.
Su codicia no tiene límites. Con 81 años, Munk sólo busca seguir engrosando sus bolsillos, poco le importa devastar los recursos naturales de cualquier país.
Cuando se trata de hacer lobby, nada mejor que hacer la gestión personalmente. Peter Munk, fundador y director ejecutivo de Barrick Gold, una de las principales mineras del mundo, lo sabe. Por eso vino especialmente a entrevistarse con la presidenta Cristina Fernández. Su objetivo es claro: acelerar el inicio de las obras de la mina de oro Pascua-Lama, lo que será el mayor emprendimiento minero de América latina, y de paso gestionar nuevas desgravaciones impositivas.
Bautizado como el “Dueño del Oro”, el inglés Munk sabe que la Argentina es un terreno fértil. Las compañías mineras, gracias a la Ley de Inversiones Mineras, sancionada en 1993 –ratificada en 2001– y a los decretos de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, están exentas de la obligación de liquidar en el país las divisas de sus exportaciones. Sumado a eso, no pagan retenciones, impuesto al gasoil, tasa de sellos ni tasa de estadísticas. Lo que se dice, casi el lugar ideal donde invertir. Por eso, desde 1994 comenzó a explotar la mina Veladero en San Juan. Y desde hace bastante tiempo pretende explotar a cielo abierto una mina de oro, plata y otros metales en el cerro Famatina, de La Rioja. Conocido como el “Proyecto Famatina”, es rechazado por los pobladores del lugar por sus futuras consecuencias.
En septiembre del 2007, Peter Munk fue tapa de Veintitrés. En una extensa investigación bajo el título “El dueño de nuestro oro”, se desenmascaraban sus relaciones con genocidas, banqueros corruptos y sus vínculos con el tráfico de armas y la CIA. Además de recordarse que su corporación minera tiene múltiples denuncias por estragos ambientales, tanto en la provincia de San Juan como en La Rioja.
Pese a todo, el poderoso magnate de la Barrick Gold logró un espacio de una hora en la agenda de la Presidenta. En su primera visita a la Argentina, prometió invertir 3.000 millones de dólares a cambio de nuevas desgravaciones impositivas y así poner en marcha el proyecto binacional Pascua-Lama, que se expande entre San Juan y Chile, que se supone tiene reservas por 17 millones de onzas de oro y 635 millones de plata. En plena crisis internacional, el oro, por ahora, es uno de los mejores refugios.
Resistida como pocas mineras, la Barrick fue denunciada ante la Corte Suprema, hace casi diez días, por la organización ambientalista Fundación de Ciudadanos Independientes para que se investigue si los glaciares cercanos a Veladero están sufriendo un impacto directo e irreversible a causa de la acción de la minera. Mientras en Famatina los vecinos que protestan frente al acceso del proyecto de Munk en La Rioja, en Peñas Negras, denunciaron haber sido golpeados por funcionarios de la provincia. Algunos ambientalistas sanjuaninos también denunciaron que la empresa familiar del gobernador sanjuanino, José Luis Gioja, proveía cal a la minera.
Su codicia no tiene límites. Con 81 años, Munk sólo busca seguir engrosando sus bolsillos, poco le importa devastar los recursos naturales de cualquier país.
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