Revista Debate // 22-03-10 // Divorcio paquete

Publicado en por Opiniones Creadas

Por Néstor Leone
 
La feroz disputa entre Mauricio Macri y Francisco de Narváez puso al borde de la ruptura a Unión-PRO. Los motivos del cruce y las razones que pueden volver a unirlos
 
Las mismas pretensiones, perfiles parecidos, distintas estrategias. Ésas parecen ser las claves que separan hoy a los dos referentes de Unión-PRO y que amenazan con  convertir las declaraciones cruzadas en un resonante divorcio político, a menos de un año de juramentarse proyectos compartidos y cosechar promisorias cuotas de éxito. Por lo pronto, ya comenzó la repartija de espacios y la puja más o menos despiadada por dirigentes y punteros políticos. En tanto, se espera que la reyerta siga en ascenso por los otros preciados bienes gananciales en disputa: el favor del electorado de centroderecha y el esquema de aliados compartidos. Claro, a esas claves hay que sumarle otras, más ligadas a una relación personal atravesada por la desconfianza y los recelos, que complican aún más el futuro de la sociedad política entre Mauricio Macri y Francisco de Narváez.
En el reducto de uno y otro, dan por hecho la ruptura. Y dan por hecho, también, que ésta se dará en malos términos. El último antecedente de una reunión entre ambos data de octubre del último año, demasiado tiempo para pretender mantener los contornos de una alianza con perspectivas. Los cruces mediáticos de las últimas semanas, por otra parte, no hacen más que confirmarlo. Macri, por ejemplo, señalando que su otrora socio tiene “un impedimento legal” infranqueable, debido a su condición de ciudadano no nativo. De Narváez, por su parte, criticando sin tapujos la gestión porteña. Ambos, en definitiva, restándose fichas y reconociendo que las cosas ya no son como eran. De hecho, el ex dueño de Casa Tía fue más allá y habló de un “lógico distanciamiento”, mientras desde el macrismo hablaron de una “frustración importante”.
Lo que no está claro, por ahora, es si el divorcio será definitivo o tendrá fecha de vencimiento. Entre los allegados a varios dirigentes que deambulan entre ambos, consideran que, si fuese por ellos, no dudarían en dar como fenecida y sepultada la posibilidad de confluir en un futuro. Pero también advierten que, muy a pesar de cada uno, no sería descabellado pensar en una nueva reedición de la alianza, más ligada a la necesidad de suplir los inconvenientes políticos del espacio y el devenir del escenario electoral que a otra cosa. Las heridas reabiertas y multiplicadas hasta el hartazgo, luego de varias experiencias de rupturas pasadas, tal vez marquen el límite.
LAS CAÑITAS
De Narváez ya adelantó que irá por la presidencia. Decidido y con recursos, poco le importó su compromiso de pelear la gobernación bonaerense y el acuerdo implícito de que sería Macri el presidenciable. Es más, si su pretensión implica romper con sus socios, admitió que no los echaría de menos. Con ese objetivo en claro, recorre todas las semanas el país, para dar varias vueltas antes de las definiciones. En la última, estuvo en Santiago del Estero y en Entre Ríos, donde obtuvo el respaldo de Jorge Busti. Pero no acaban ahí sus viajes proselitistas. Tiene reservada para los próximos meses una serie de recorridas por Brasil, España, Chile y Estados Unidos con la sola idea de ofrecerse como única opción ante los Kirchner.
También adelantó que su candidatura será bajo el rótulo de alguna variante de peronismo, alejado ya de la “desperonización” que tanto le recomendara su otrora asesor de imagen Jaime Durán Barba. Duda, eso sí, de si participará de la interna del PJ o si le dará forma a alguna nomenclatura por fuera de la estructura partidaria. Asiduo consumidor de encuestas, sabe que esa decisión dependerá de los guarismos que coseche cerca del cierre de listas en los distintos escenarios, tanto como del nivel de imagen positiva e intención de votos que contabilice entonces Néstor Kirchner o quien represente al oficialismo en la interna. Todavía guarda cierta esperanza de compartir fórmula con el senador Carlos Reutemann, único dirigente respecto del cual subordinaría sus apetencias. Pero a medida que pasa el tiempo le resta puntos, dado el “desentusiasmo” y la apatía creciente del ex corredor. De no darse, está claro, espera convertirse él mismo en aglutinador del peronismo federal, huérfano de liderazgos.
El problema para De Narváez es la letra de la Constitución. En especial, el artículo 89, tan taxativo que no deja dudas. Hace unos meses, Debate consultó a Ricardo Monner Sans, Gregorio Badeni y Alberto González Arzac, abogados constitucionalistas de distinta extracción, quienes negaron con énfasis que el diputado pudiera ser habilitado. En los últimos días, éstos y otros constitucionalistas repitieron argumentos en el mismo sentido y por distintos medios. Pero De Narváez, lejos de amilanarse, piensa revertir el escollo. Para eso tiene todas sus fichas puestas en instalar de manera omnipresente su candidatura, de modo tal que la imposibilidad sea vista como una restricción inconveniente. Además, guarda esperanzas en la venia que pueda darle la Corte Suprema, debido al antecedente que le permitió ser candidato a gobernador, cuando tampoco podía, y a la vocación de ampliar derechos que tiene el tribunal.
En su bunker de Las Cañitas admiten que un rechazo a su candidatura presidencial sería un golpe importante para las ambiciones del actual diputado. No tanto respecto de sus posibilidades como candidato a gobernador, ya que con una figura instalada a nivel nacional sería mucho más fácil reeditar una buena performance en la provincia de Buenos Aires. Aunque, claro, no tener candidato a presidente de peso en la boleta pueda traerle más de un contratiempo. Pero sí sería un golpe respecto a las reales intenciones del Colorado. En off, más de un operador reconoce que lo entusiasma mucho menos lidiar con los problemas que acarrea el distrito más poblado del país. Mas aun si le tocara gobernar bajo una presidencia de signo político contrario al suyo. De ahí que, más allá del ninguneo a Macri, no den por definitivo el divorcio que hoy parece más que evidente.
BARRIO PARQUE
Para el hombre de Barrio Parque, la actitud de De Narváez ha sido una traición. O una “frustración importante”, como lo verbalizó más de un dirigente. De hecho, califican como sumamente agresiva la política de su socio. Ponen como ejemplo la cooptación de más de un dirigente identificado con el jefe de gobierno. El caso del legislador porteño Daniel Amoroso, quien ya dio el salto y se convirtió en su referente en cuestiones sindicales, es el más notorio. Pero se cuentan otros que ya cerraron filas con el Colorado o que están en tránsito hacia Las Cañitas. En este último grupo, algunos ponen al diputado nacional Cristian Gribaudo, aunque la participación de la nueva sede de Unión Celeste y Blanca, el sello denarvaísta en La Plata, de Jorge Macri, Alfredo Meckievi, jefe del bloque de senadores bonaerense, y Ramiro Gutiérrez, jefe de la bancada de diputados, genera más que un resquemor. Que se multiplicará, seguro, de confirmarse los rumores que ponen a Jorge Telerman como virtual candidato de De Narváez en la Ciudad, coto del ex presidente de Boca dentro de la alianza.
Desde el macrismo enfrentan el nuevo escenario con una mezcla de mueca defensiva y algunos atisbos de respuestas. El estupor de Gabriela Michetti (dijo sentirse “decepcionada”) es una muestra de la primera actitud. La declaración de Macri remarcándole su “impedimento legal” se cuenta entre la segunda. Aunque, sin duda, es la recomposición de la relación con Eduardo Duhalde la jugada más osada para ganar terreno en desmedro de su rival. Sobre todo, si se tiene en cuenta el desdén que el PRO había mostrado respecto del ex presidente. 
Con Duhalde como aliado, Macri pretende suplir el armado que se llevó consigo De Narváez, aislarlo entre las huestes peronistas y ganar espesor político. Y esto, más allá del buen caudal de imagen negativa que el lomense conserva. Por lo pronto, Duhalde ya le recordó a De Narváez su condición de “extranjero”, resentido como está luego del desaire que le propinó al bajarle varios de sus hombres en las listas para las elecciones del 28 de junio. Según cuentan entre los macristas, la confluencia con algún sector mayor del peronismo sería de vital importancia para el armado, más allá de la apuesta de las últimas semanas por extender el sello PRO a nivel nacional. Los recursos propios resultan escuetos, pero el recelo peronista contra el jefe de gobierno también erosiona las posibilidades.
Sea como fuere, el divorcio parece en marcha. Aun cuando no se sepa si será definitivo.
 
 


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