Argentino // 11-06-10 // Escuchas: el trunco "reconocimiento" de Clarín
La jornada de anteayer fue aciaga para el macrismo y en partida doble para Clarín. Sumado a la confirmación de la jueza frente a la causa Noble Herrera, el matutino debió ver que el "descubrimiento" de un espía de la Side en la causa por las esuchas ilegales no se vio plasmada ante la Justicia. En el Gobierno de la Ciudad daban cuenta ayer del enojo de los abogados del ex j
efe de la Policía Metropolitana, Jorge Alberto Palacios con los abogados de Mauricio Macri y de éstos con el grupo de investigaciones que le acercó información al multimedio Clarín sobre la existencia de un agente de la Side en la trama del espionaje telefónico llevado a cabo por Ciro James.
Sumado a la confirmación de la jueza Sandra Arroyo Salgado por parte de la Cámara de San Martín en la causa Noble Herrera, Clarín tuvo que sufrir un negro día, ya que el descubrimiento de un espía de apellido Álvarez en la causa que pone en jaque la permanencia de Macri al frente del gobierno, no se vio plasmada con la presentación del agente ante los estrados judiciales.
Fuentes de Comodoro Py afirman que fue risueño observar las caras de los abogados defensores cuando advirtieron al agente Álvarez, quien habiendo pasado a su lado en las puertas del juzgado, los esperaba adentro sentado frente al escribiente que habría de tomarle la declaración testimonial.
La desesperación en los momentos sucesivos fue notoria. Sin perjuicio de que Álvarez había sido relevado del secreto de Estado respecto a la razón de la citación, el abogado de Mauricio Macri, Santiago Feder intentó primero saber si el testigo que tenía enfrente era realmente el agente Hugo Álvarez, el cual la inteligencia macrista sindicaba como quien había alertado a Sergio Burstein de las pinchaduras de Palacio y compañía.
Como un nobel abogado e intentando efectuar una chicana procesal típica, solicitó ser él quien viera el documento del testigo en vez de hacerlo los funcionarios del Juzgado como ya lo habían hecho. Para escarnio de su ingenuidad, solicitó entonces que le fueran extraídas fichas dactiloscópicas para demostrar que el testigo allí sentado era un falso Álvarez y que así quedaría demostrado.
Luego de negar que había sido él quien llamó a la casa de Burstein y negar ser el de la foto que se le exhibía, se le preguntó a Álvarez por parte de la abogada de Ciro James qué había hecho de 19 a 20hs. de un día de hace siete meses atrás. La respuesta fue un obvio y contundente "no me acuerdo". Agregando casi con sarcasmo, que si era domingo como decía Clarín, seguramente no había trabajado.
Intentando saber más de sus funciones y menos del hecho investigado, las defensas infructuosamente siguieron requiriendo datos, hasta la ingenua pregunta del abogado Richards, defensor de Palacios, quien inquirió si conocía el locutorio de Avenida de Mayo 1374, como si fuera su obligación conocer las direcciones de los locutorios céntricos.
Si respondió fuera de la negativa cuando se le preguntó respecto desde cuando usaba barba candado, a lo que contestó "desde el invierno pasado". Ante un alarde de suspicacia de uno de los defensores respecto a desde cuando usaba anteojos, señaló Alvarez que "desde los ocho años".
También le preguntaron si conocía al de la foto. La asombrosa pregunta contestada por Álvarez fue que no.
Agregando que el propio equipo de Clarín le habría manifestado que “usted no es el de la foto”, y que le habían dejado una tarjeta para que se comunicaran con el periodista Santoro, finalizó la audiencia ante la desazón de los numerosos abogados defensores que se hallaban en la Sala de Audiencias.
Pero lo notable de lo posterior a la testimonial, fue la cobertura que realizó Clarín a través de su canal de noticias. A pesar de su finalización, TN mantenía informando que continuaba la indagatoria, a pesar que ya daba cuenta periodísticamente que la audiencia había finalizado, sin que las cámaras apostadas pudieran señalar al hombre del locutorio.
Recién a media tarde y de manera confusa y desordenada uno de los principales columnistas del canal, dudoso expresaba que el agente había negado ser de la Side, que tenía anteojos desde hace tres meses y otras inexactitudes ,ás conforme al grado de confusión que imperaba.
La cobertura del diario Clarín fue publicada con una periodista nueva del staff y que se ocupa de los temas judiciales, desplazando quizás al equipo de investigación que había descubierto al espía.
Quizás con inocultable alegría, la cronista relató que los abogados bromeaban acerca de cómo se iba a ocultar Álvarez de los periodistas.
Tal vez por un cambio de estrategia de Clarín respecto a Macri, continúa la nota afirmando que se había pedido fichas dactiloscópicas y se pedirían nuevas fotos ya que no se estaba seguro de que Álvarez fuera Álvarez.
Erróneamente señala que se evitó preguntarle sobre si conocía a Ciro James. El propio Richards se encargó de preguntar si el testigo Álvarez conocía a los procesados que se le nombraron, y este manifestó que no.
Concluyendo, la “perlita” proveniente de fuentes macristas no fue tal, hubo peleas entre abogados, y entre ellos y la “inteligencia macrista” hoy a todas luces un oximoron.
Se pedirán nuevas pericias, nuevas fotos, cruces de teléfonos y otras delicadezas investigativas, tratando de revertir lo inevitable e intentando que una dependencia de inteligencia estatal levante sus lógicos secretos para satisfacer las ansias defensivas de una asociación delictiva descubierta por la Justicia.
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