SUR // 04-06-09 // Una política envasada en origen
04-10-2009 / El avasallamiento de derechos laborales suele ser una constante de las empresas de capitales norteamericanos en la Argentina.
Por Pablo Galand
Hay que remontarse hasta los años de plomo de la última dictadura para encontrar alguna similitud con el avasallamiento sobre los derechos laborales que la empresa Kraft viene ejerciendo contra los trabajadores desde que se desató el actual conflicto, en julio pasado. Pero si bien el caso tomó visibilidad a partir del interés que de golpe y porrazo los medios audiovisuales comenzaron a prestarles a los conflictos laborales en su pertinaz búsqueda por instalar un clima de “alta conflictividad social”, en medio del debate por la nueva ley de medios, es de uso corriente que una empresa de capitales norteamericanos se maneje a partir de su propia lógica patronal, aunque en el medio viole convenios laborales y garantías constitucionales.
Los trabajadores de la minera Barrick Gold y de la cadena de supermercados Wal Mart sufren en carne propia lo que el subsecretario de Comercio de Estados Unidos, Walter Bastian, entiende por “reglas justas, claras y transparentes”, tal cual reclamó el miércoles pasado en el Jockey Club, en el acto de presentación de la nueva embajadora norteamericana en Argentina, Vilma Martínez. No es un dato menor que el Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo, un tratado internacional que garantiza la libertad sindical, no fue ratificado por los Estados Unidos. “A las empresas norteamericanas les es inconcebible la existencia de una ley protectoria como se da en Argentina. Les resulta inaudito que no puedan avanzar sobre el despido de un delegado; no aceptan el fuero gremial. No admiten que en un país como la Argentina, un poder del Estado, como en este caso el órgano de control del Ministerio de Trabajo, les dé una orden”, afirma Verónica Quinteros, abogada laboralista que defiende a varios de los trabajadores despedidos en Kraft.
El caso de la cadena de supermercados Wal Mart es paradigmático: cuenta con un manual antisindicato en el que se les advierte a sus trabajadores que cualquier intento de organización gremial es causal de despido. “Esta política antisindical de Wal Mart es muy norteamericana. A grandes rasgos, podríamos decir que las empresas estadounidenses tienen una idea mucho más antisindical que las europeas, que es más prosindical”, sostiene el laboralista Alberto Robles, asesor de la OIT.
Para el abogado Gustavo Ciampa, asesor laboral de la CGT, la existencia de ese tipo de manuales, “además de ser repudiable, no sólo es jurídicamente ilegal en la Argentina sino a nivel internacional: constituye una violación a la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.
Lo sucedido hace unos meses en la minera Barrick Gold es otro ejemplo de una ofensiva patronal que viola la Ley de Asociaciones Laborales. Víctor De Gennaro, ex titular de la Central de los Trabajadores de la Argentina, cuenta que la empresa “acaba de despedir a José Leiva, el secretario general del nuevo sindicato de obreros mineros que se formó recientemente después de una gran lucha de los trabajadores”. A pesar de que la Justicia dictaminó que la empresa debe reincorporarlo, “hasta ahora no lo han hecho y desconocen al sindicato”, agrega De Gennaro.
Quinteros considera que Barrick Gold funciona como un Estado dentro de otro Estado. “Tienen un ejército al servicio de ellos, constituyen ciudades cerradas con reglas propias”, describe. Sostiene también que una situación similar se vivió el viernes 25 en la planta de Kraft, luego de que la Policía Bonaerense desalojara con gases y palos a los trabajadores. “Los abogados defensores no pudimos aplicar ninguna de las garantías constitucionales, como entrevistar a los detenidos ni revisar a los detenidos. El jefe de Seguridad nos prohibió ingresar y la policía utilizó la planta como si fuera una comisaría, cumpliendo las órdenes de la empresa. Eso era Guantánamo, no existía el ejercicio de derecho de defensa”, denuncia. Para Guillermo Pajoni, integrante de la Asociación de Abogados Laboralistas, el objetivo final que busca Kraft con este conflicto “es imponer el turno americano de 12 horas de trabajo que escapa a las normativas legales argentinas”.
A la hora de buscar estrategias desde el lado obrero para neutralizar el avance de estas empresas, la experiencia de Wal Mart puede ser el camino a seguir, ya que la filial argentina es la única en el mundo en que sus empleados están organizados sindicalmente. Sucedió cuando en julio de 1999 36 empleadas de la sucursal de Córdoba fueron obligadas a desnudarse por personal de seguridad, acusadas de robo. El escándalo fue tan grande que el Sindicato de Empleados de Comercio aprovechó la situación para nombrar delegados. “A partir de ahí se eligieron delegados en todas las plantas y hasta acaban de firmar un convenio entre la empresa y el sindicato. El caso es tan inédito que el sindicato norteamericano de comercio minorista está haciendo gestiones con el sindicato de comercio argentino para organizar una red sindical internacional de trabajadores de Wal Mart”, asegura Robles.
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