Veintitres // 01-10-09 // Volveré y seré millones... de pedazos
01-10-2009 / Tras el 28-J, la chaqueña viajó a Miami, se recluyó en un spa para combatir un pico de estrés, bajó
doce kilos y volvió con todo. “Será el Perón y el Yrigoyen del siglo XXI”, aseguran sus incondicionales
Por D.M.
Algún intrépido analista político, de los que se sientan alrededor de la mesa de café, podría asegurar que si Elisa Carrió no se dedicara a la política, sería una experta en albañilería. Constructora como pocas, en su derrotero carga con haber levantado los cimientos que dieron paso al ARI y a la Coalición Cívica. Sin embargo, el contrera del grupo bien podría lanzarle a su experto crítico de la semana: “También es una experta en demoliciones”. Y no estaría tan equivocado. En los últimos días, la diputada electa por el Acuerdo Cívico y Social –que había optado por viajar a Miami y después recluirse en un spa tras las elecciones del 28 de junio– reapareció en la escena pública para lanzar un dardo letal: anunciar el nacimiento de un nuevo partido, que ya desparrama aroma de ruptura.
Atrás parece haber quedado el idilio con el Acuerdo Cívico y Social, el espacio conformado por los lilitos, el socialismo, el GEN y la UCR y que la disputa legislativa consolidó como segunda fuerza política a nivel nacional. Una victoria que, lejos de capitalizarse, quedó corroída por las rencillas internas. Aunque Carrió intente esquivar el fantasma del quiebre, el mismo que protagonizó en los tiempos del ARI y definió como una decisión “dolorosa pero necesaria”.
“En este caso, hay que admitir que luego de las elecciones legislativas nosotros no supimos aprovechar el impulso de la victoria”, explica Adrián Pérez, presidente del bloque CC en Diputados e incondicional de la chaqueña. “Dejamos al descubierto fuertes diferencias y fragmentaciones que existieron en el Acuerdo que nunca fue una estructura institucional pero dentro del cual buscamos –y seguiremos buscando– consensos programáticos. La idea no es quebrar el espacio sino reafirmarnos nosotros y fortalecernos.”
El objetivo no parece tan potable. Y menos aún si se tiene en cuenta que el desmembramiento de aliados es cada vez más visible. Margarita Stolbizer, líder del GEN y carta fuerte de Carrió en territorio bonaerense, ya se alejó del espacio: aceptó la invitación del Gobierno para debatir una agenda futura, se acercó a los radicales cobistas, rompió la alianza con la Coalición en la provincia y decidió desoír a su jefa política. El primer chispazo entre ambas habría nacido de un deseo de Lilita: mudarse a San Isidro y competir desde Buenos Aires –pago de Margarita– por la presidencia.
“Pero el GEN no es sólo Stolbizer”, arremete Carlos López Iglesias, presidente del ARI nacional. “Ella no apoya la creación del nuevo partido pero los otros miembros no cuestionaron esta decisión. Carrió la hizo conocida y ella debería haber devuelto el favor.”
No es la única. Los representantes del ARI Tierra del Fuego –la única provincia gobernada por una representante del espacio de Carrió–, la diputada Patricia Bullrich –que ofició de jefa de campaña– y el legislador electo Enrique Olivera, que también acompañaron a Lilita, decidieron rechazar la conformación del nuevo partido. “Si bien voy a seguir trabajando con la gente de Carrió en el marco del Acuerdo Cívico y Social –advierte Olivera–, lo cierto es que prefería el esquema anterior. Básicamente, no era un partido político y permitía la convergencia de distintas fuerzas. Ahora eso se rompe.”
En la mesa de arena de la chaqueña, un dato no es menor: Lilita conserva la convicción de ser candidata a presidenta. Un desafío para el que necesita el apoyo territorial y estructural del radicalismo, que ya encontró una figurita para la competencia –de nombre Julio Cobos– y que no es santo de su devoción.
“A Cobos no lo votaría como presidente ni sería su candidata a vice”, lanzó Carrió semanas atrás. Y recortó sus opciones. Su puente más firme con el radicalismo es el senador jujeño Gerardo Morales, que dejará la presidencia partidaria en diciembre próximo. Si Lilita compite en internas abiertas con Cobos, podría exponerse a una derrota que la dejaría fuera de carrera. Como diría un arquitecto previsor, mejor demoler a tiempo que pagar daños futuros.
Lejos de colapsar, la columna vertebral de Carrió todavía se entusiasma con levantar un monumento. “Ella será el Perón y el Yrigoyen del siglo XXI”, afirman. Habrá que ver si les queda algún ladrillo.
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