Veintitres // 19-09-09 // La conspiración
17-09-2009 / Sus planes secretos como jefe de la oposición. En su afán por llegar a la Rosada, el vice ya no oculta su estrategia para desgastar la gestión K. El rol de Duhalde, el acuerdo con De Narváez y la negociación con la UCR. Su plan de gobierno: agrodependencia y mano dura.
Por Luz Laici
Los líderes romanos tenían problemas con el Senado. Tiberio, Calígula, Nerón, Adriano: todos construyeron una relación ríspida con los miembros que, reunidos en congreso, debatían sobre temas clave de la vida cotidiana. Cuenta la leyenda que fue Rómulo, fundador de Roma, quien convocó al Senado por primera vez. Y aquel cuerpo –que no era legislativo sino asesor– se convirtió en la cuna de intrigas y conspiraciones palaciegas de lo más diversas.
“Cualquier semejanza con la realidad (argentina, claro), es pura coincidencia”, podría advertir una telenovela. ¿Lo es?
Póngale de nombre Julio Cleto Cobos al protagonista de la historia. Vicepresidente de la Nación, fue electo con el 45,2 por ciento de los votos acompañando a la figura de Cristina Fernández, cargo que le costó ser expulsado del partido radical al que históricamente pertenecía. Una traición que carga sobre sus espaldas. Una traición que sus propios correligionarios juraron no perdonar. Buen arranque para el culebrón de la tarde. Que, se sabe, promete más.
Interior. Senado. Jueves 10 de septiembre. Tarde.
Cobos recibe a la oposición en el Salón Gris de la Cámara alta, una oficina a la que sólo se accede vía su despacho y reservada, sobre todo, para las reuniones más secretas de quien preside ese cuerpo legislativo. Pero las puertas están abiertas a la prensa y los flashes se aceleran en tren de inmortalizar al vice reunido con Mauricio Macri, Francisco de Narváez, Gabriela Michetti, Ernesto Sanz, Oscar Aguad y Daniel Katz, entre otros.
“Pero cómo –podría preguntarse una seguidora distraída–, ¿no era que los radicales no le perdonaban la vida?”
La imagen del encuentro está acompañada:
Voz en off
–En abril último, la Convención Nacional de la UCR levantó las sanciones que pesaban sobre el vice. Cleto volvió a su cuna. Lo imperdonable siempre tiene sus matices.
El encuentro de los opositores y Cobos tuvo una coartada legal: los invitados firmaron en conjunto un pedido de “audiencia urgente” y eso justificó el recibimiento del vice en el Senado. Y tuvo también sus ausentes: Carlos Reutemann y Felipe Solá pegaron el faltazo aunque adhirieron por carta. El evento fue escueto:
Opositor 1
–La ley debe discutirse sin plazos. (N. del R.: refiere al proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.)
Opositor 2
–Yo soy la garantía.
Int. Oficinas de la Coalición Cívica. Jueves 10 de septiembre. Tarde.
La decisión, tomada en la cumbre partidaria, decanta: los representantes del espacio creado por Elisa Carrió no tienen –ni tendrán– relación alguna con Cobos.
Lilita
–Repito lo que ya dije: a Cobos no lo votaría como presidente ni sería su candidata a vice.
Figura legislativa leal a Carrió (en susurros)
–Estoy de acuerdo. No lo banco. Es un traidor.
Int. Pasillos de Diputados. Viernes 11 de septiembre. Mañana.
Un asesor de Margarita Stolbizer, líder del GEN y parte del Acuerdo Cívico y Social –que nucleó al radicalismo y la Coalición Cívica en las últimas elecciones– analiza, café mediante, la situación de su espacio y los planes cobistas.
Asesor
–Estamos complicados. La jefa fue de las que más concilió posturas con Cobos. Pero no recibió demasiado y sabe que está lidiando con un traidor. Por eso, ahora desconfía.
La descripción es cruda. Y tiene dos patas que sirven de sostén: el primer alejamiento de Cobos para compartir fórmula con el Frente para la Victoria y el desempate “no positivo” frente al proyecto de retenciones que pretendía convertir en ley el oficialismo y que Cobos frenó con su voto. Existe una tercera, que denuncian desde Corrientes: el vicepresidente apoyaba al actual gobernador Arturo Colombi –que iba por su reelección– pero no apuntaló la campaña y Arturo se ubicó segundo de cara al ballottage, en el que competirá frente a su primo Ricardo. En todo caso, ya lo advirtió el intendente radical de Mendoza, Víctor Fayad: “La renuncia de Cobos a la vicepresidencia es una cuestión de ética política. Debe explicitar qué haría con la pobreza, con las retenciones, con el dengue. En esas cuestiones no se puede andar diciendo que ahí hay que buscar consensos. Aunque tampoco confío demasiado. Cuando le pedí que fuera candidato en el partido, me respondió: ‘No, no es tiempo del radicalismo’. Ahora parece que lo es”.
Stolbizer, además, tiene motivos propios para mirar de reojo al mendocino. En sus planes figura ser la candidata a gobernadora de Buenos Aires por el espacio que lidere Cleto. El vice, sin embargo, hasta ahora acumula fotos con De Narváez. La primera tuvo lugar cuando el diputado electo quedó vinculado a la causa de la efedrina. La última: alrededor de una misma mesa y acordando una abroquelada oposición a la Ley de Medios propuesta por el Gobierno.
El pacto con uno de los hombres fuertes de Unión-Pro podría terminar de sellarse en los próximos días. El nudo conflictivo: el aumento de impuestos en terreno bonaerense. El gobernador Daniel Scioli impulsó una serie de iniciativas –aumento del impuesto inmobiliario rural, gravar la transmisión gratuita de bienes y elevar las patentes de autos con valuación superior a los 40 mil pesos– que debatirá la Legislatura provincial y que podrían trabar el cobismo y los denarvaístas puros.
En su oficina, el protagonista elucubra su estrategia. No hay ceniceros llenos. Tampoco un on the rocks. Cobos, el maratonista, es de los que apuestan “a la justa medida” y a la construcción sigilosa. El ex presidente Eduardo Duhalde le propuso reproducir el Pacto de La Moncloa. En privado, sus seguidores discuten cuánto falta para que el malhumor social se traduzca en estallido y los Kirchner estén obligados a entregar anticipadamente el gobierno. La propuesta del caudillo de Lomas no lo convence del todo. Fiel mendocino, el instinto de Cobos se inclina por otra opción: elevarse como el artífice argentino de una concertación a la chilena. La diferencia entre las opciones es fundamental: radicales y peronistas enfrentados o compartiendo la misma vereda.
Para este último caso, el socialista Hermes Binner ya le hizo saber su postura: “Hoy por hoy, mi preocupación es la gestión santafesina”. Pero Cobos guarda un as en su manga. Y tiene cara de mujer.
Asesor porteño del Pro
–Me consta que Gabriela Michetti tiene muy buena relación con Cobos. ¿Quién sabe? Para el 2011 falta mucho. En el Parlamento ya acordaron que la protegerá y la hará crecer. Y ella lo entendió como un buen paraguas.
Un detalle imprescindible: semanas atrás, la diputada electa del Pro –y ex vicejefa de gobierno en el ámbito porteño– deslizó que veía a Cobos presidente y a Macri reelecto en la ciudad de Buenos Aires. Una compañera de hierro para un personaje que hace de la traición casi una ideología.
La pantalla entonces se calienta. El rating, todavía concentrado en un espectro legislado por una norma de la última dictadura –aggiornada a favor de los grandes negocios durante la década menemista y que Cobos apuesta por no reformar–, se dispara: en el último mes, el protagonista alcanza una imagen positiva del 54,8 por ciento. Los espectadores exigen más: un 45,6 por ciento de los argentinos considera que el mendocino debería renunciar a su cargo.
La cuestión no encuentra en el elenco una postura compartida. “La parte más orgánica del partido le sugirió una salida elegante: pedir licencia y utilizar el tiempo para posicionarse como el candidato de la oposición”, comenta un allegado al bloque radical en el Senado. Un asesor del Comité Nacional es más tajante: “Debería renunciar. Es una decisión que le dijimos debía tomar pero nunca se sabe. Lo cierto es que tiene buena imagen aunque es impresentable. Por eso, nos abocamos primero a normalizar al radicalismo”. Sólo un personaje manifiesta abiertamente su postura: Daniel Katz, diputado cobista. “Antes del 2011 el vicepresidente tendrá que dejar su cargo –sostiene–. La misma sociedad le demandará claridad.”
Doris Capurro, consultora de Ibarómetro, explica un fenómeno único: la figura institucional que lidera el Parlamento y llegó a su cargo por el oficialismo, hoy se opone a las políticas que impulsa su propio gobierno. “Es extraño que, a partir de esta contradicción, la imagen positiva de Cobos no haya caído en términos porcentuales –explica–. Sin embargo, no hay que perder de vista que esa imagen fue construida a partir de hechos mediáticos de relevancia y de modo tan abierto que la ciudadanía encuentra en ello un espejo en el cual mirarse, sin ver demasiado lo que esa figura representa.”
La idea de lo que se dobla pero no se rompe. Una afirmación que Capurro identifica: “Muchos ven en Cobos al símbolo de la oposición al Gobierno. Otros, en cambio, sostienen que funciona como factor que armoniza la posibilidad de mantener la gobernabilidad, entendiendo que existe otro grupo opositor que choca con el Gobierno y genera conflicto. Esa imagen de equilibrista es la que prevalece. Y está vinculada a los liderazgos poco claros, como el de Carlos Reutemann, que habla poco, o el mismo Cobos, que todavía no dio muestras claras de sus políticas a futuro”.
Y entonces el público despierta de la letanía y le impone nuevos límites a una trama que lo atrapa: ¿qué tiene en la cabeza el protagonista?
El guión apela al flashback. Es decir, con estilo didáctico propone mirar el pasado para comprender lo que vendrá. Y el ingeniero tiene para mostrar su paso por la gobernación de Mendoza y un power point que, elaborado desde la Fundación Coda (Consenso para el Desarrollo Argentino), presenta en almuerzos, foros y eventos provinciales en los que resulta ser el invitado estrella.
Desde la intimidad de su hogar, los fanáticos del culebrón mencionan al pasar los temas que los inquietan.
- ¿Qué piensa Cobos sobre economía?
Su voto no positivo en el debate clave sobre retenciones lo ubicó en el centro de la escena. Un dato resulta, al menos, curioso: su hija, estudiante de veterinaria, lo orientó y acompañó en una de las decisiones más importantes de su vida y que, en palabras de su padre, “deberá juzgar la historia”.
Desde entonces, aparece en eventos en los que analiza el futuro del país. Tiene un esquema sobre desarrollo económico, básicamente agrodependiente y dividido en tres aspectos:
- Un nuevo paradigma de sistema productivo, con una concepción de la relación público-privado donde lo primero no avance sobre lo segundo y exista una definición clara de roles y de planificación sectorial.
- Un nuevo esquema educación-trabajo, entendiendo que la formación configura la garantía de desarrollo y es la piedra angular de la integración y el avance social.
- Un sistema que proteja las ventajas comparativas de la Argentina, es decir, sus recursos naturales, su economía diversificada y sus recursos humanos, con especial atención del sistema científico-tecnológico y la vinculación universitaria pública-privada.
Existen dos aspectos que le preocupan pero no aparecen en su material de estudio: el déficit provincial y el régimen de coparticipación. “Es un debate que se está dando en el Instituto Radical de Políticas Públicas, que dirige Ricardo Gil Lavedra”, esboza un asesor de la Cámara alta. “El economista Mario Brodersohn acerca propuestas, lo mismo Rodolfo Terragno y los ex ministros Chrystian Colombo y Jesús Rodríguez se perfilan como los principales referentes partidarios en la materia”, completa.
- ¿Cuál es su postura frente a la política social?
Tiene un esquema asistencialista. “Quiere eliminar los planes pero instaurar en su lugar una asignación universal por hijo. Eso es lo más difícil”, comenta un asesor de su entorno. En lo inmediato, Cobos apuesta a implementar a nivel nacional el Servicio Cívico Voluntario que creó en Mendoza, durante su gestión como gobernador. El programa consistía en capacitar a través de profesores universitarios y oficiales del Ejército a adolescentes y jóvenes sin estudios y en situación de vulnerabilidad, que recibían una beca mensual de 200 pesos. La experiencia local no pudo ser analizada a largo plazo: el gobernador Celso Jaque la dejó sin efecto.
Más controvertida aún es la postura de Cleto en cuestiones clave como el aborto. Durante su gestión mendocina, la Justicia frenó la intervención de una joven discapacitada que había sido violada. Organismos de derechos humanos cuestionaron la decisión y el ingeniero expresó: “Por convicciones religiosas, morales y humanas, estoy en contra de la despenalización del aborto, a favor del derecho a la vida de los que están por nacer, aquellos que no tienen posibilidades de decidir”. En aquella oportunidad, el reclamo apuntaba a un aborto legal, comprendido en el Código Penal.
- ¿Cuál es su postura respecto de la inseguridad?
“No hay que administrar la inseguridad, sino evitarla”, suele repetir el ingeniero. No lo logró en Mendoza. Y lo sabe: todavía sufre el sabor amargo de su experiencia. El punto de inflexión provincial fue la muerte de Laura Abonassar, una vecina de Godoy Cruz a la que le dispararon tres asaltantes que intentaron robarle el auto. La gente le exigió respuestas. Cobos desplazó a su ministro de Seguridad, Miguel Bondino, y presentó una serie de reformas que apuntaban a endurecer las leyes de seguridad. “O, lo que es lo mismo, mano dura”, comenta una diputada que se opuso a su gestión.
Tenía con qué. En tren de implementar su plan “antidelito”, Cobos convocó a agencias de seguridad privada a trabajar mancomunadamente con su gestión. En la nómina figuraban desde represores de la última dictadura –como el ex jefe de la Policía de Mendoza, Mario Abel Godoy, que aparece mencionado en el Nunca Más– hasta uniformados exonerados de la fuerza por casos de apremios ilegales en democracia, como el de dos policías vinculados al crimen de Sebastián Bordón.
Según analiza el CELS en sus informes, la estrategia legislativa de Cobos apuntaba a imponer: el juicio “directísimo” –juicio en 48 horas contra las personas que sean descubiertas cometiendo un delito in fraganti y que tengan penas de menos de 15 años de prisión–; las escuchas telefónicas preventivas; la compra directa de un sistema automático de identificación de huellas dactilares y solución tecnológica para la reingeniería del sistema de emisión de la cédula de identidad y certificado de antecedentes; la instalación del 911 como número único de emergencias; y la creación de un juzgado sólo para causas por tenencia ilegal de armas de fuego en los delitos contra la propiedad y las personas.
Una postura que el propio mandatario había anticipado al inaugurar las sesiones ordinarias en la Legislatura provincial, en 2007. “Vamos a privilegiar la vida por encima de las leyes –dijo Cobos–. A los jueces cuando les hablo de la realidad, quiero que me contesten desde la razón; no desde el derecho.”
De cara al futuro, la historia deberá saldar –o no– otra contradicción del protagonista. Hoy por hoy, entre sus políticas de Estado a largo plazo especifica: “Construcción de ciudadanía y recuperación de valores, con la ley y las normas como garantes de la sociedad y los deberes y derechos respetados ciento por ciento”.
La trama queda abierta. Los televidentes tienen tiempo para definirse –o no– como fieles seguidores. Lo mismo el protagonista para conspirar y ambicionar el sillón principal.
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