SUR // 02-08-09 // Salieris de Grondona
¿Por qué hay familias que revuelven los tachos de basura en busca de comida? ¿Por qué? Si el campo argentino es una enorme fabrica de alimentos. ¿Por qué?”, se preguntaba con un dejo de aparente indignación Hugo Biolcati en un tramo de los 27 minutos de su discurso con motivo de la inauguración oficial de la 123 Exposición Rural. Las repreguntas que se podrían rápidamente esgrimir ante estos dichos son interminables, así como también sus respuestas. Pero el caso es que para el público asistente la sensibilidad ante la injusticia social era levantada como bandera propia. Continúa Biolcati: “Basta a la pobreza, basta a la injusticia, basta a la exclusión. No debería existir un solo argentino con hambre, un solo niño pobre”, para agregar luego que “el campo tiene un programa para terminar con la pobreza. Entre las cuatro entidades (de la Mesa de Enlace) armamos una hoja de ruta para salir de la crisis y terminar con la pobreza, que no incluye dádivas ni clientelismo político, sino el desarrollo, la creación del empleo, y una mejor distribución de la riqueza”. En fin, casi una hoja de ruta de Gobierno.
A su lado, en el palco, además de los miembros de la mesa de enlace, se encontraba el dueño de casa, el empresario Francisco de Narváez, el jefe del gobierno porteño Mauricio Macri, y el gobernador de San Luís, Alberto Rodríguez Saa (quien recibió una de las mayores ovaciones de la mañana junto a la lectura de la carta enviada por Julio Cobos). El público que había quedado afuera del predio central seguía el discurso de Biolcati frente a los altoparlantes del móvil de radio Continental, bajo un extenso cartel de 20 metros con el ambicioso lema La radio que escucha al campo. Entre el público asistente resultaba notorio la cantidad de jóvenes entre 20 y 35 años, devenidos en atildados militantes agrarios uniformados con ropa de campo-carpincho-pañuelo al cuello, combinados con las ineludibles camperas inglesas tipo farmer excitándose con cada una de las frases de Biolcati a través de aplausos y desaforados y repetidos gritos de Viva la patria con los que se sacudían hasta el hartazgo. Un ambiente regio, donde se ven muestras de la confraternidad entre patrones y peonada, y el patrón se jacta de su amplitud social diciendo: “yo tomo mate con ellos todos los días”. Un público donde las miradas cómplices entre propios y desconocidos parecen querer darse animo para seguir aplaudiendo, reconociéndose pares entre sí, como en misa. “Acá somos todos argentinos”, gritó sorpresivamente un jovencito mientras buscaba adhesión y apoyo entre los que lo rodeaban. Y continuó “no van a lograr quebrarnos”. La desproporción de la arenga producía mas vergüencita ajena que pasión compartida.
En un ámbito ideal, jugando de local, con estadio completo y sin hinchada contraria, Biolcati continuaba: “El campo entregó en estos últimos siete años, casi 30 mil millones de dólares”, dijo, sin mencionar cuál fue la renta que produjeron esos eventuales 30.000 millones de dólares, y dejando una vez mas en evidencia las interpretaciones que realizan sobre el aporte del sector en la economía nacional para seguir manteniendo su centralidad y dependencia, postulado histórico y a la vez falaz sobre el que gira el discurso campero. Envalentonado por los aplausos y gritos de Viva la patria, el discurso de Biolcati llegó al punto mas festejado por los presentes “el Estado es un predador insaciable”, frase que, cual Aleph, reúne como nada el pensamiento liberal del campo y su horror al casi marxista intervencionismo.
La interpretación del escriba de Biolcati, el Padre Grondona, respecto del resultado de las elecciones del 28 de junio no se demoró “la lucha agraria recibió un apoyo popular histórico en los comicios legislativos del 28 de junio pasado, elecciones que darán lugar a partir de diciembre a un cambio en las mayorías en el Parlamento”. Apuesta a la que la Mesa de Enlace juega sus fichas de imponer sus propias leyes. Nunca creyeron en la instancia de dialogo que convocó el gobierno. Asistieron casi de mala gana, en una semana en la que luego de la conferencia de prensa del lunes pasado les comenzaron a faltar apoyos hasta de la propia oposición.
Para ir terminando, otro párrafo para resaltar del inefable Biolcati: “Ni Mitre, ni Sarmiento, ni Roca necesitaron superpoderes”. Un hombre mayor, que escuchaba atento el discurso, murmurando para si se le escuchó decir: “Ni que los necesitaran, ellos mismos eran los superpoderes”. Pero hubo mas, quizás el mas sobresaliente por su reberverancia a lo lago de la historia argentina: “Cuando el campo dice Patria, anhela la época en que fue el granero del mundo”. A confesión de parte relevo de pruebas. ¡Viva la Patria!.
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