Newsweek // 22-07-09 // Lilita, solita y sola
22-07-2009 / No aceptó la convocatoria al diálogo del Gobierno, se distancia de los referentes del Acuerdo Cívico y cayó su imagen. La enseñanza de los políticos sin retorno.
Por Juan Morris
Y entonces, de pronto, en un falso movimiento, un paso en falso, Elisa Carrió se quedó sola. Así como tras su renuncia a la vicepresidencia, en 2001, Chacho Álvarez quedó condenado al ostracismo político mientras la Alianza y el FREPASO se estrellaban contra la nada, y así como en 2008, después de sacar un 16,9 por ciento en las elecciones presidenciales en una fórmula compartida con el radicalis-mo, Roberto Lavagna pactó en Olivos con Néstor Kirchner en un movimiento ingenuo que lo dejó sin lugar en el oficialismo y en
la oposición, Elisa Carrió parece haber quedado más sola que nunca en su afán opositor, al negarse a asistir a la mesa de diálogo convocado por el Gobierno. “El diálogo tiene que llevarse a cabo en el Congreso, que es el lugar al que deben ir los ministros de la Nación”, dijo y, con cierta teatralidad, se fue de vacaciones a “un lugar desconocido” con dos de sus hijos, dándole la espalda a la política nacional. Y antes que PRO o el oficialismo salieran a criticarla, fue desde el propio Acuerdo Cívico que apuntaron los fusiles contra la líder de la Coalición Cívica, una dirigente evidentemente difícil a la hora de compartir un espacio de poder.
“Es una lástima y creo que se equivocó, porque pudo ir para decirle al ministro que (los temas de la agenda) deberían debatirse en el Congreso, y si no quiere concurrir podría haber enviado alguien de su sector que la representara”, se quejó Julio Cobos. Y Margarita Stolbizer, con quien la alianza dentro de la Coalición Cívica parece estar resquebrajándose, también la criticó: “Si durante seis años vinimos pidiendo el diálogo, no podemos no ir el día que nos llaman: podemos pasar todas las facturas que queramos, pero no darle vuelta la cara al Gobierno el día que nos llama a hablar”. Gerardo Morales, líder del radicalismo, fue el más diplomático, pero su defensa dejó en evidencia la incomprensión del espacio ante su actitud. “La seguimos queriendo”, dijo.
Graciela Fernández Meijide, ex partenaire política de Chacho Álvarez y testigo presencial de su aislamiento, describe ese lugar oscuro y frío que es la soledad para los políticos. “Es muy difícil recuperarse de algo así. Si hubo una personalidad fuerte y bien dotada de inteligencia y perspicacia como para armar un frente opositor, fue Álvarez, y sin embargo nunca pudo recuperarse”, le dice a NEWSWEEK. “Carrió ocupa un lugar distinto y no creo que vaya a pasarle algo parecido, pero nadie pierde por asistir ni pasa por ingenuo, en todo caso es una señal de buena voluntad”.
Para el politólogo Franco Rinaldi, cuando un político con altísima proyección queda fuera de juego entra en un punto de no retorno. “El caso de Chacho Álvarez es paradigmático, pero también pasó en menor medida con Roberto Lavagna, después de ese pacto frustrado con Kirchner cuando era de la oposición, ya no existe políticamente. Y Eduardo Duhalde, después de los asesinatos de Kosteki y Santillán”, apunta. Hoy, según sondeos de imagen de la consultora Management & Fit, Duhalde tiene una rotunda imagen negativa del 52 por ciento y una buena de apenas un 11. A Lavagna ni siquiera lo miden.
¿Con Carrió podría pasar algo igual? Aunque ella tiene a favor una gran capacidad de construcción mediática, su imagen se viene deteriorando en los últimos meses, en una curva descendente que empezó a producirse antes de las elecciones y que quedó reflejada el 28 de junio. Desde octubre de 2008 hasta julio de este año, la imagen positiva de Carrió bajó de 41,4 por ciento a 34,4, mientras que la negativa aumentó de 21,2 por ciento a 26,4. “Carrió tiene una increíble capacidad de destruir lo que ella misma construye, con lo que evidentemente hay un problema de liderazgo político en ella”, afirma Rinaldi.
Jorge Asís, tan poético siempre, lo dice de este modo: “Carrió es una empresa de demolición que no sabe qué hacer con los escombros que produce”. En el entorno de Lavagna, aconsejan: “A veces mantener la coherencia y sostener las ideas puede tener costos altos, que los que siempre se refugian en los rincones mezquinos del poder nunca pagan”.
Mientras tanto, en el Acuerdo Cívico todo parece haber quedado en stand-by, esperando el regreso de Carrió. Y aunque es cierto que el Acuerdo es la mayor fuerza opositora a nivel nacional, también es verdad que en Capital Federal, su terreno, Carrió salió tercera y casi queda afuera del Congreso, en la invisibilidad. ¿Para qué sirvió esa elección? Desde el 16 por ciento que obtuvo Margarita Stolbizer en la Provincia de Buenos Aires hasta la victoria del cobismo en Mendoza y Córdoba, los integrantes del Acuerdo Cívico saben que no necesitan a Carrió y sus caprichos para ser oposición.
“¿Si el radicalismo está resurgiendo de sus cenizas? Puede ser, pero ahora hay que ver si Carrió encuentra un lugar ahí”, dice Fernández Meijide. Además, el Acuerdo tiene en Binner y, sobre todo, en Cobos, dos figuras fuertes para pensar en 2011, ese futuro que algunos se atreven a imaginar por fuera del peronismo. Y sin Carrió. n
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