Contra Editorial // 29-06-09 // Oppenheimer, periodista made in Miami
29-06-2009 / Poca novedad hay en sus escritos que no este en una minuta previa del Departamento de Estado o en algún borrador de las agencias de inteligencia política de Estados Unidos
Andrés Oppenheimer tiene el mérito periodístico de no esconder sus motivaciones ideológicas en el tablero hemisférico, ni su ubicación en la política que mueve a los distintos factores de poder enfrentados.
Después de ese mérito, poca novedad hay en sus escritos que no esté en una minuta previa del Departamento de Estado o en algún borrador de trabajo cotidiano de las agencias de inteligencia política de los Estados Unidos.
Sus conocidos y frecuentes paseos por las oficinas de la USAID (United States Agency for International Development) y por la NED (National Endowment for Democracy), en Washington, nutren de datos luminosos sus “tubazos” periodísticos con los que suele anunciar los más reveladores “cambios climáticos” en la política regional.
Cinco días antes de la Reunión Extraordinaria de Cancilleres y Presidentes en la OEA (Organización de Estados Americanos), en San Pedro Sula, Honduras, finalizada el 3 de junio, Oppenheimer publicó el artículo “Las opciones de la OEA para Cuba”.
Olvidó dos detalles.
El primero, que el presidente Raúl Castro ya había aclarado a comienzos de mayo en la reunión del ALBA en Cumaná, Venezuela, que la OEA hace mucho tiempo que dejó de ser una opción para el gobierno de La Habana.
El segundo, que antes de él, las mismas ideas estaban “colgadas” en las páginas web de la USAID y de la NED, además de aparecer en el sitio de la Fundación Cato, la promotora del Encuentro caraqueño que mostró a Vargas Llosa como el campeón mundial de la democracia y la libertad.
El Operador
El principal límite de los periodistas que dejaron de practicar “el mejor oficio del mundo” (dice García Márquez) para ejercitar el de operadores oficiosos de gobiernos e imperios (de cualquier signo), es que esquivan la buena información real, a cambio de deseos propios y ajenos.
Sólo esto explica por qué el autor que tratamos se ha equivocado tantas veces como ha podido en los últimos veinte años. Y a pesar de ello ser un Pulitzer. Honduras es su último tropiezo, pero no el único.
El más colosal fiasco periodístico de Oppenheimer fue haber pronosticado en 1991 el inexorable desplome del régimen de Fidel Castro tras la implosión de la gastada URSS. Nunca se supo si el premio se lo dieron por el libro o por el fracaso teórico.
Olvidó que la historia funciona por procesos y combinaciones imprevistas, no por deseos. Cuba sobrevivió, ciertamente a duras penas sociales y alto costo político. Mostró que las fuerzas internas de su sociedad y las de su líder eran mayores al desgaste histórico de su régimen estalinizado desde el desembarco soviético.
Diecinueve años después de aquel pronóstico, malograda y sobreviviente, Cuba alcanzó sus cincuenta años de vida y como si fuera un escarnio de la historia, Oppenheimer tuvo que verla reivindicada por consenso el 3 de junio de 2009 en San Pedro Sula.
El mismo resultado tuvo cuando aseguró el 4 abril de 2002 en el Miami Herald que el nacionalista venezolano Hugo Chávez caería y no volvería a reponerse jamás de los jamases. 47 horas le duró la revelación.
También cuando aconsejó al gobierno de Bush, en el mismo diario el 3 de octubre de 2005, que para frenar la ascendente estrella centrípeta de Chávez había que construir una imagen latinoamericana alternativa creíble en la persona de... Álvaro Uribe, el presidente de Colombia. No sólo fue una mala idea, es que tampoco le gustó al malhumorado hombre fuerte de Medellín.
Falló igualmente en el vaticinio de hace cuatro años en su libro Cuentos Chinos (Plaza&Janés, página 75, Caracas 2006), donde asegura la “autoderrota” de lo que define como “nuevos populismos”, por una razón: “Son economías y Estados aislados vueltos sobre sí mismos”, asegura.
La CEPAL le jugó una mala pasada. En su Informe de coyuntura de diciembre 2008, comunica que Ecuador (con el 404%) y Venezuela (con 166%), seguidos por Uruguay (67%), Bolivia (40%) y Brasil (23%), son los países que recibieron más IED (inversión externa directa) hasta octubre de 2008. Aunque eso comenzó a modificarse seriamente, esos hechos disolvieron las fabulaciones de su libro.
La última derrota del celebérrimo hombre del Miami Herald la encontró en Honduras.
Los resultados de la Reunión de la OEA no han correspondido a sus más profundos deseos, sino al contrario.
Cuba fue reivindicada tras 47 años de exclusión sin que lo haya rogado; no pudo ser condicionada por la Carta Democrática, ni filtrada por el Comité de Asuntos Jurídicos del organismo, y como adelantó el canciller venezolano Nicolás Maduro, “el próximo paso será el levantamiento del bloqueo”.
Esta nueva realidad hemisférica, compuesta por más de diez años de acontecimientos sociales revolucionarios y cambios institucionales profundos, condujo a una nueva relación de fuerzas diplomática. Sin ella no sería posible el actual retroceso de Estados Unidos en la OEA.
Ese menudo cambio histórico en la política latinoamericana es el que no termina de comprender el pronosticador de oficio Andrés Oppenheimer.
La votación unánime de la OEA a favor de Cuba lo dejó con muy pocas opciones para escribir su próximo artículo y aconsejar al gobierno de los Estados Unidos sobre la mejor forma de hacer desaparecer gobiernos que les molestan.
Pero Oppenheimer no se aquieta.
Al inicio de su artículo aconseja que el objetivo político debe ser “aumentar la presión internacional” sobre el gobierno y la sociedad de la isla. El autor-operador apuesta, igual que el gobierno de Obama y en su nombre, a que el recambio en Cuba aparezca desde el interior, apoyándose en el sector conservador proclive a una “vietnamización” del régimen, tras medio siglo de aislamiento y penurias.
Esa hipótesis no está descartada históricamente, aunque nos parezca una desgracia. Europa del Este y parte del este de Asia ya mostraron su probabilidad.
Lo que sí está descartado es que Oppenheimer pueda advertirla en su próximo artículo made in Miami.
*Periodista y escritor venezolano; fue redactor de la Revista de América (Colombia) y director del semanario político venezolano La Chispa. Publicó varios libros, entre ellos: Cuentos Relatos y Poemas; Haití, el Último Duvalier; Panamá, Soberanía y Revolución; Después del 4-F, y Quién inventó a Chávez.
http://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_Oppenheimer
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