SUR // 14-07-09 // Cómo hacer grandes negocios con el predio de la Rural
12-07-2009 / Eran los últimos días de diciembre del 2007. Una época ideal, por la cercanía de las fiestas de fin de año, para intentar que algo pase inadvertido. Sin embargo, en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires había movimiento: los diputados porteños, que acababan de asumir después de la victoria de Macri, discutían la rezonificación del predio de la rural ubicado en Palermo.
por Demián Verduga
dverduga@miradasalsur.com
El objetivo era transformarlo en zona E 4, una categoría que permitiría instalar allí desde un lugar para recitales masivos hasta un restaurant. Mientras los legisladores discutían, en los pasillos había un grupo de vecinos de Palermo. “Los vamos a denunciar públicamente. Están violando la ley”, le decían a cuanto legislador porteño se cruzara por su camino.
Uno de estos vecinos era el abogado laboralista Pedro Kesselman, uno de los principales querellantes en la causa sobre las irregularidades en el uso del predio. “Iban a hacer una rezonificación a la medida de los negocios de Francisco de Narváez” dice a Miradas al Sur. “Pero logramos impedirlo por la presión de los vecinos. Incluso varios legisladores del PRO se opusieron porque era un escándalo. Así que por lo menos eso se pudo evitar”, remata. Pero, ¿Cómo De Narváez se quedó con la explotación comercial del predio de la Rural en Palermo hasta el año 2025 por una suma irrisoria de dinero? ¿De qué manera logra tener allí una tanguería si ese espacio no puede ser usado con fines de lucro? Las respuestas, a estas y otras preguntas, nadie las conoce mejor que Kesselman. En las próximas líneas se cuenta la historia.
Una ganga. En un principio, el predio fue vendido en 1991 a la Sociedad Rural Argentina. La operación se hizo con un decreto que firmaron el ex presidente Menem y su ministro Domingo Cavallo. La cifra que pagó la SRA por los terrenos fue irrisoria, unos 30 millones de dólares, en cuotas que se extenderían a lo largo de varios años. “Una de las cosas que justificaba un precio tan bajo era que en el decreto de venta (que de todos modos era ilegal porque ese predio sólo podía venderse por ley) se especificaba que no tendría una explotación comercial. Debía usarse para exposiciones”, explica Kesselman. Pero, según el abogado, la Rural intentó explotarlo comercialmente creando una sociedad anónima y asociándose con una empresa norteamericana dedicada al entretenimiento cuyo nombre era Ogden. El gerenciador de esa compañía era un compatriota de De Narváez.
–Y en ese momento apareció De Narváez.
–Exacto. Compró el paquete accionario haciéndose cargo de la deuda. De los 30 millones de dólares que tenía que desembolsar la rural se había pagado sólo una parte.
–¿Y cómo está eso hoy?
–Todavía no se pagó. La sociedad anónima que compró la explotación del predio está intimada. En total se deben 90 millones de pesos.
–Usted dice que la empresa norteamericana se fue porque no podían construir un auditorio y De Narváez tiene allí una tanguería, ¿cómo hizo para abrirla?
–En eso actúo, en un principio, un funcionario de Telerman, Diego Gorgal, que había llegado al gobierno porteño después del incendio en Cromañón. El tema es así: luego de la tragedia en el boliche, la Ciudad, puso en tela de juicio a todos los locales de ese tipo. Pero al mismo tiempo creo un mecanismo para poder habilitar algunos. Es una reglamentación que puede brindar un permiso especial. Se supone que es para eventos puntuales. Pero en el caso de la rural se la van renovando siempre por seis meses.
–¿Cómo?
–En el caso de la Rural la reglamentación dice: se autoriza un evento especial desde el primero de enero, por ejemplo, hasta el primero de julio.
–¿Pero usted dice que el verdadero objetivo de De Narváez es la rezonificación?
–Exacto. El primer intento lo hizo durante la gestión de Telerman. Allí, el gobierno de la Ciudad intentó rezonificar el predio y los vecinos lo detuvieron. No pudo avanzar en la Legislatura. Luego vino el intento del que hablamos al principio, cuando ya había asumido Macri, que también paró la presión de la gente del barrio.
–Por otra parte, usted cuestiona el argumento de que Buenos Aires necesita un auditorio, que es el que se usa para decir que quien esté en contra de la rezonificación de ese predio atenta contra el progreso de la Ciudad, ¿Cómo discute esa argumentación?
–Es simple. En el año 2000, la Legislatura de la Ciudad aprobó la Ley 516. Esa norma dice que Buenos Aires necesita un auditorio y que el mismo tiene que construirse en la zona sur, en la esquina de Fernando de la Cruz y Escalada. Habría que preguntarle al jefe de Gobierno y también a De Narváez: ¿por qué no respetan la Ley 516 y construyen en la zona Sur si están preocupados por la falta de un auditorio? Hay dos respuestas. La primera: por el hecho mismo de que esté en zona Sur. Y la segunda y más importante: si un predio público se vende con el objetivo de construir un auditorio no es posible que el precio sea tan bajo sin que se arme un escándalo, porque en ese caso tendría fines de lucro.
–Y el verdadero negocio es comprarlo por lo que vale cuando no es para fines de lucro y luego, empujando la rezonificación, poder usarlo para hacer dinero.
–Sí. Esa es la apuesta de De Narváez.
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