Contra Editorial // 30-06-09 // Escaneo de los medios
30-06-2009 /La celebración este año del Día del Periodista (una efemérides que conmemora la aparición de un diario creado por Mariano Moreno que hoy sería tildado de oficialista) estuvo rodeada por al menos seis claros actos de censura que no provinieron del Gobierno sino en casi todos los casos de empresarios que hoy regentean medios de comunicación como si fueran patrones de estancia de principios del siglo XX donde es sabido que no existía la democracia ni la participación popular.
Censura, primer acto
El escándalo más mediatizado tuvo como protagonista central a Francisco de Narváez y a los conductores de Tres poderes Reynaldo Sietecase, Maximiliano Montenegro y Gerardo Rozin (América, domingo a las 22). Luego de una entrevista incómoda para el candidato a diputado y uno de los dueños del canal porque se le cuestionó su incremento patrimonial, su paso por Gran Cuñado y su frivolización, el cierre del programa fue cortado de manera abrupta. (Puede verse completo aquí http://www.youtube.com/watch?v=1j_V5K53cZg)
“Los medios de comunicación juegan su partido de manera abierta y desembozada. Los diarios hacen tapas a pedido. Amplifican denuncias contra ‘sus enemigos’ o esgrimen cerradas defensas de aquellos que puedan coincidir con sus intereses. La información es lo de menos. Es preferible incidir sobre la realidad que contar lo que pasa y por qué pasa. Las líneas de conducción periodística son permeables a los gerentes. Es probable que estemos haciendo el peor periodismo desde el retorno a la democracia”, escribió Sietecase en su columna del diario Crítica el 11 de junio de 2009.
No hubo mayores repercusiones del tema y las escasas explicaciones –como las dadas por Sietecase en un programa de radio– hablaron de un error en el switcheo. Sin embargo, una semana después, al iniciarse el programa, Sietecase habló de que el canal les había explicado que los sacaron del aire porque ya eran las 23 (horario en que termina el programa) y debían una tanda. También se quejó de que los programas de TV que habían tocado el tema, como Seis en el siete a las ocho (Canal 7, lunes a viernes a las 20), no los habían consultado, pese a que denunciaban un acto de censura.
Pero ese mismo 7 de junio había ocurrido algo tal vez muchísimo peor: los dueños del Diario de Cuyo de San Juan privaron ese día a los lectores del periódico más importante de San Juan y a los 200 que compran en la capital sanjuanina Los Andes de Mendoza recibir la revista Rumbos, que va inserta cada domingo en 17 matutinos provinciales como esos dos y La Voz del Interior, de Córdoba.
El magazine tenía en tapa como tema principal un informe sobre la situación de la minería en general y en la provincia en particular que puede leerse en http://www.diariolibre.info/imagenes_notas/revista_rumbos/DiarioLibre_info-Revista_Rumbos_Censurada_San_Juan.pdf.
Al día siguiente, tanto en las oficinas de la empresa como el director del matutino Francisco B. Montes (miembro de la junta de directores de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, ADEPA) hablaban de cuestiones contractuales vinculadas con la publicidad. Pero el escándalo creció en cuestión de horas y alcanzó repercusión nacional, por lo que Montes decidió publicar el miércoles siguiente una nota que de entrada afirmaba que el medio “enarbola dos banderas: la del pluralismo de voces y la de su pasión por San Juan”. (Basta buscar en Internet para darse cuenta de que miente de manera descarada.)
Montes aseguraba que el diario (el único en la provincia y con una tirada de 20.000 ejemplares) tenía un “compromiso por la libertad de expresión” y una “compulsa sistemática contra los obstáculos que siempre pretenden amordazarla. Sólo por medio de estos valores es que la sociedad podrá alcanzar un debate maduro que la enriquezca, y los medios de comunicación independientes deben ser el soporte y la garantía de que todos tengan voz”.
Montes argumentó luego que el diario había decidido sacar de circulación la revista porque el informe en cuestión “no se ajusta a los parámetros profesionales con los que nos desempeñamos los periodistas: consulta de fuentes, pluralismo, o una mínima visita al terreno de los hechos para extraer una conclusión”. Además se quejaba de “un estatus curioso el de estas publicaciones en los diarios del interior (que) desde sus redacciones en Buenos Aires imponen agendas y temas que últimamente, como en este caso, son de alto impacto económico y social en las provincias. Las publicaciones del interior no manejan su proceso ni el respeto de las exigencias mínimas de ecuanimidad, pero luego responden por esos contenidos enlatados”. (Podrían desterrar eso si invirtieran en tener una revista dominical propia, algo que de seguro no hacen por una cuestión de costos.)
Montes también aseguraba que la nota en cuestión incluía “conclusiones temerarias que hubieran generado gran alarma social, pero sin haber consultado a todas las fuentes involucradas”, como que “la minería ocasiona una fuerte contaminación en las aguas del río Jáchal que hace que la población esté sufriendo casos crecientes de cáncer por el boro y el arsénico en el agua”.
Sin embargo, el Foro de Periodismo Argentino, al manifestar la preocupación del caso, consultó a Sergio Serrichio, director de Rumbos, quien aclaró que el ejemplar en cuestión estaba en poder de Diario de Cuyo desde el jueves anterior al acto de censura, que nunca les avisaron que no lo distribuirían en la provincia y que jamás contestaron los e-mails y llamados que realizó para pedir explicaciones. Además reveló que el propio matutino colaboró con la redacción de Rumbos en el desarrollo de la nota con fuentes, contactos e información en general.
Sobre por qué también levantaron las revistas que iban en San Juan con el diario mendocino Los Andes, el director de éste, Arturo Guardiola, declaró a Fopea que no recibieron explicaciones concordantes de los responsables de la cadena. La Unión de Vendedores de Diarios de San Juan informó que “la edición salió de la planta impresora del Diario de Cuyo sin la revista. En Los Andes la insertamos nosotros, pero puede haber ocurrido que en los puestos de venta le hayan sacado la revista al diario mendocino para colocarla en el sanjuanino, ante el reclamo de los clientes”. La Asociación de Distribuidores de Diarios y Revistas aseguró que los canillitas nunca recibieron la revista.
El grave acto de censura vuelve a dejar en evidencia no sólo el gran poder que tienen las compañías mineras en la Argentina en general y las provincias con gran explotación de recursos en particular, sino también que existen numerosos empresarios a cargo de medios que prefieren hacer negocios con los privados y gobiernos de turno antes que priorizar la información y la libertad de prensa que aún así pregonan defender en los foros patronales que se quejan de censura del gobierno nacional.
Censura, segundo acto
Carlos Ulanovsky fue invitado a participar del libro (¡un libro!) VideoMatch & ShowMatch 20 años de historia, que publicó la productora Ideas del Sur. Ulanovsky, quien este año cumple 50 años en el periodismo, tenía como consigna escribir sobre el papel en la TV de Marcelo Tinelli durante las últimas dos décadas. Pero a último momento el periodista fue informado que, por razones de espacio, el texto enviado (de unos 6.000 caracteres) no entraría en la publicación de 322 páginas y centenares de fotos.
El artículo –publicado el Día del Periodista en el diario La Nación, que no habló de censura– se titulaba “Lo que me gusta y no me gusta de Tinelli” y entre otras cosas decía:
“Marcelo Tinelli es heredero de toda una tradición del espectáculo en la Argentina, originada en el teatro de revistas y reformulada por la televisión (...) Su programa no era el mismo cuando empezó. Tuvo el valor de probar muchas cosas. Fue interesante cómo consolidó el de la medianoche como horario estelar y cómo logró una estética antizapping desde un estilo de producción alerta, diverso, actual y audaz. (...)
“Se fue convirtiendo en, además de un poderoso productor, una figura social influyente, al punto de tener mucha mayor presencia, en vida y pantallas, que los grandes protagonistas políticos del país. Fue llamativo también el ascenso de su productora Ideas del Sur.
“Aunque en lo personal no fui un espectador típico de sus programas (en general, mis intereses se enganchan con programas de 3 o 4 puntos de rating antes que con los de 30 o 40 puntos como los que hace él), reconozco como valor que probó muchas cosas diferentes y que con algunas corrió riesgos. (...)
“Resulta elogiable la cantidad de oportunidades que ofreció a jóvenes, que vinieron a renovar los planteles artísticos de nuestra TV y teatro, en especial los del humor. No todos se quedaron a su lado, pero el efecto del ‘semillero Tinelli’ salpicó a muchos otros ciclos, horarios, formatos y géneros. (...)
“Lo que no me gustó es la figura de un Tinelli sobrador, promotor de entretenimientos ridiculizadores de la condición humana o denigradores de ilusiones a través de las cámaras sorpresas o cómplices. (...) Reivindico el blooper, en especial el realizado domésticamente, como mensaje propio de estos tiempos: deploro la cámara oculta o sorpresa, carente de ética y la generación de humorismo a costa de un pobre inocente. (...)
“A Tinelli debe reconocérsele que entendió a la perfección ese fenómeno contemporáneo de que, para sacudir el anonimato, la gente demanda sus segundos o minutos de fama.
“También me enfrento con la idea negativa de que, en general, sus programas sean la ‘no memoria’, porque la vida empieza y termina con sus contenidos, nada existe ni antes ni después. Y la deliberada y discutible decisión de omitir todo aquello que sea profundo o de una línea mínimamente opuesta al entretenimiento. En los dos últimos años tuvimos que aceptar –a la manera de un ‘pensamiento único’– que una de las principales fuentes informativas de nuestras vidas fueran los programas de Tinelli, reproducidos en más de una docena de programas, en secciones de diarios y revistas y en la radio, y que los grandes conflictos fueran los enfrentamientos entre los participantes de ‘Bailando...’ o ‘Patinando por un sueño’ y sus jurados. Creo que nos merecíamos otra clase de polémicas, algo más que los fútiles escándalos mediáticos originados en estos entredichos. (...)”
El texto completo en http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1136479
Censura, tercer acto
Consultado por Miradas al Sur a propósito del 7 de junio, Pablo Marchetti, cabeza visible de la revista Barcelona, ponía de relieve otra canalla discrecionalidad de los medios que dicen defender la libertad de prensa: “Hace unos días –reflexionaba– fue noticia que el gobierno de Venezuela demoró una hora en el aeropuerto de Caracas al ensayista peruano Álvaro Vargas Llosa. Dos semanas antes el gobierno de los Estados Unidos le había negado la visa al cantautor cubano Silvio Rodríguez. ¿Por qué la prohibición de la entrada a Estados Unidos a Silvio Rodríguez no tuvo ni remotamente la magnitud ni la cobertura periodística de la demora de una hora de Vargas Llosa? ¿Por qué en la demora de Vargas Llosa se inculpó directamente a Hugo Chávez y en la prohibición a Silvio Rodríguez jamás se mencionó a Barack Obama? ¡Pues porque cada medio construye el relato de ficción que más le gusta!”.
Censura, cuarto acto
Antonio Gasalla, en diálogo con Any Ventura, el domingo 24 de mayo en La Nación Revista, demostró tener memoria selectiva.
“–El día en que vine al teatro a ver su obra estaba Mauricio Macri en la platea. Usted, al finalizar la obra, le dijo unas palabras muy amables. Casi cariñosas. Como un alegato político.
–Le dije que ojalá pueda hacer lo que se propone, ya que tiene muchas trabas para hacer su gestión.
–¿Cuál es su reflexión respecto de esas trabas?
–Siempre pienso en las películas de misterio. Y me pregunto: ¿a quién beneficia la inseguridad?, ¿a quién beneficia que no hablemos del dengue hasta que la gente se caiga al suelo por la enfermedad? Luego saco conclusiones. Creo que si Tato Bores viviera no estaría en la televisión.”
El creador de Mamá Cora omitió decir que el menemismo que también parió al actual jefe de gobierno y a Francisco de Narváez, entre otras criaturas, censuró al monologuista cuando estaba en Telefé y esta era controlada por la Casa Rosada.
Censura, quinto acto
A propósito del Día del Periodista, Fopea presentó un relevamiento sobre “el deterioro de las condiciones laborales en el ejercicio de la profesión periodística” en la Argentina que se puede leer completo en la página web de la entidad. El trabajo traza un panorama sobre cómo la tan mentada crisis económica internacional afectó a los medios de comunicación de todo el país, “la mayoría de los cuales aplicó medidas de ajuste de diverso grado según la envergadura de la empresa, su volumen de negocios y la relación con sus empleados”.
A través de un cuestionario tipo encuesta con preguntas cerradas remitidas a una treintena de afiliados, el estudio vino a subrayar lo que muchos en el gremio ya sabían por los “numerosos reclamos laborales que se mantienen irresueltos por la falta de respuesta a los pedidos de los trabajadores de prensa, quienes tienen bajísimos niveles de expectativa positiva de que la situación mejore en el futuro cercano, con especial mención de los problemas surgidos de la existencia de monopolios y de la dependencia o connivencia entre empresarios con sectores del poder público”.
Ni un solo medio de los llamados grandes dio cuenta del estudio de Fopea.
Censura, sexto acto
La posibilidad de introducir el voto electrónico en la Argentina va y viene en el país de la mano del lobby que ejerzan las empresas interesadas en el negocio. Hace unas semanas, la Corte Constitucional alemana declaró inválido este medio de sufragio con argumentos sólidos. “En la República la elección es cosa de todo el pueblo y asunto comunitario de todos los ciudadanos y (busca la) delegación del poder del Estado a la representación popular”. Es por eso que el tribunal entiende que la legitimidad del voto no puede ser sacrificada en función de la comodidad de funcionarios o la ansiedad de políticos por conocer los resultados.
La sentencia tuvo una amplia aceptación en la opinión pública alemana porque ese país es uno de los pocos donde la administración pública y privada está tan informatizada.
El fallo tampoco tuvo mucha repercusión en los medios. Ni siquiera proporcional al espacio que tienen las demandas de voto electrónico en el país.
--
Blog Opiniones Creadas http://opinionescreadas.over-blog.es/