SUR // 07-06-09 // El gurú mediático de la derecha
07-06-2009 / Vida y obra de Durán Barba, el hombre que maneja los hilos de la campaña de Unión-Pro. Se lo suele presentar como un hacedor de milagros electorales. El hombre que interpreta de modo implacable el imaginario político, social y comunicacional de esta época. Y que enseña a políticos cómo ganar una elección.
Por Demián Verduga
Se lo suele presentar como un hacedor de milagros electorales. El hombre que interpreta de modo implacable el imaginario político, social y comunicacional de esta época. Y que enseña a políticos –y a los que aspiran a serlo– cómo ganar una elección. En la argentina fue asesor de Carlos Menem en la contienda electoral del 2003 y de Mauricio Macri en sus derrotas, pero también en la victoria que tuvo en la Ciudad de Buenos Aires en el 2007. Hoy es el principal asesor político de la campaña de Unión-Pro en la provincia de Buenos Aires. Su peso es tan grande que fue él quien impulso la decisión de darle menos protagonismo a Felipe Solá para desperonizar la campaña de la alianza de derecha. Miradas al Sur investigó sus comienzos fracasados en Ecuador. El rol central que cumplió en el gobierno de Jamil Mahuad, que dejó ese país en bancarrota. Y su camaleónico tránsito en la política mexicana. Es la historia del consultor preferido de la derecha regional: Jaime Durán Barba.
Inicios de un propagandista. La primera incursión como asesor político de Durán Barba fue en su país, Ecuador, en el año 1988. En ese momento trabajó con Jamil Mahuad, una de las figuras de la derecha del país andino. Su debut no fue el mejor. Mahuad sacó el 11 por ciento de los votos en la elección presidencial y quedó en quinto lugar. El ganador fue Rodrigo Borja. Cuatro años después, Barba volvería a trabajar con la figura más importante de la derecha ecuatoriana en ese momento, con posibilidades de llegar a la presidencia: Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, ciudad bastión de la derecha en el país andino. “Asesoró dos veces a Nebot: en 1992 y 1996 y en ambas perdió”, dijo a Miradas al Sur una fuente desde el Ecuador. En el ’92 Nebot fue derrotado por Sixto Durán Ballén y en el ’96 por Abdala Bucaram. Pero no todos fueron fracasos, Barba, tuvo su primer éxito finalmente. En 1998 fue el cerebro de la campaña, otra vez, de su amigo, Jamil Mahuad, y ganó la elección. Mahuad llegó en medio de una crisis política y económica a reemplazar a Fabián Alcarcón, que había sido presidente interino luego de que una revuelta cívico militar derrocara a Abdala Bucaram. Es importante repasar la acción del gobierno de Mahuad. Ya que Barba fue una pieza clave; no sólo en la campaña sino en la gestión.
Barba en el poder. En una de las paredes del primer piso del palacio presidencial de Quito hay un maravilloso mural del pintor ecuatoriano Osvaldo Guayasamín que retrata el descubrimiento del río Amazonas en el siglo XVI. Subiendo por la escalera un piso más está la oficina del presidente y, a pocos pasos, la del secretario de la administración. Ese fue el cargo que Barba ocupo durante el mandato de Mahuad. “Barba era parte del núcleo duro de decisión de ese gobierno”, dijo la misma fuente desde Ecuador.
Durante los 18 meses que duró la gestión, la inflación promedio fue de más del 50 por ciento anual y el déficit fiscal era 6 por ciento del PBI. En medio de esta situación el gobierno presentó un plan muy parecido a los que se conocieron en Argentina durante los ’90: privatizar los servicios de teléfono, luz e hidrocarburos. En esa gestión tuvo lugar el corralito ecuatoriano que, en la práctica, destruyó a la ya pequeña clase media de ese país. Se firmó el acuerdo con Estados Unidos para que la potencia pudiera utilizar la base de la Fuerza Aérea en la provincia de Manta. Y con eso Ecuador se transformó en un punto logístico importante para el Plan Colombia. Pero el golpe de gracia se dio pocos días antes del final del gobierno. Ya que muchas de estas medidas –sobre todo las económicas– no pudieron realizarse cabalmente por la protesta social. El 9 de enero del año 2000 se anunció la dolarización de la economía ecuatoriana que continúa hasta hoy. Y doce días después terminaba el gobierno con una revuelta popular encabezada por el movimiento indígena. Mahuad cayó en desgracia, pero su amigo, asesor y funcionario, Duran Barba, seguiría viajando por América Latina en su rol de consejero. Así llegó a México.
El Camaleón. En el país azteca, Barba, aspiraba a ser el asesor del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, conocido como Amlo. En esos años, Obrador era jefe de gobierno del Distrito Federal y el político mexicano que se perfilaba como principal emergente contra el neoliberalismo, con altos índices de popularidad. El deseo de Barba nunca se cumplió. “El consultor hizo correr el rumor de que asesoraba a López Obrador pero Amlo lo desmintió públicamente”, dijo una fuente que pidió reserva desde México. La explicación de Obrador fue simple: no tenía ninguna coincidencia ideológica con Barba. Pero es significativo conocer quién impulsaba a Barba dentro de las filas de Amlo. La tarea estaba a cargo de un funcionario del gobierno de la Ciudad de México, amigo de Barba, René Bejarano. Este político mexicano sería famoso por haber sido filmado por el empresario mexicano-argentino Carlos Ahumada, aceptando sobornos que el empresario ofrecía. Ahumada no lo filmó para denunciarlo sino para extorsionarlo. El propio empresario lo cuenta en un libro que se publicó en México hace pocas semanas: Derecho de Réplica. Los videos, finalmente, Ahumada se los vendió a la derecha mexicana por un dinero que, según el empresario, nunca cobró. Cuando estalló el escándalo y los videos aparecieron en la prensa mexicana salió a luz la relación de Bejarano con Barba y este terminó cambiando de bando. Fue asesor del actual presidente de México y adversario de Obrador en las elecciones del 2006, Felipe Calderón. La asesoría a Calderón es uno de los éxitos con los que Barba suele presentarse. No hay que olvidar que Calderón le ganó la elección a López Obrador con sólo 230 mil votos en un país de 100 millones de habitantes. Y que las irregularidades y sospechas de fraude fueron muchas. La plaza del zócalo del D.F. fue testigo de protestas con decenas de miles de manifestantes cuestionando el resultado de la elección.
Pero sin desmerecer los triunfos que Barba ha tenido como asesor se puede echar una mirada al mapa político de América Latina. Se encuentra lo siguiente: en Ecuador –el país de Barba– gobierna Correa. En Venezuela Hugo Chávez y en Brasil, Lula. Cristina Kirchner está al frente en Argentina. En el caso de Guatemala, el socialdemócrata Álvaro Colom. En Honduras, el declarado amigo de Chávez que hizo ingresar al país centroamericano al Alba, Manuel Zelaya. En el Salvador, Mauricio Funes, del frente Farabundo Martí. En Nicaragua, el sandinista Manuel Ortega. En Bolivia, el cocalero Evo Morales. En Panamá, nada menos que Martín Torrijos, hijo del Perón Panameño. Ninguno de estos presidentes fue asesorado por Barba ni llegó a la primera magistratura con las campañas edulcoradas que son la especialidad del consultor. ¿Es posible decir que su visión de la política y las campañas es la que se está imponiendo en la región? ¿O la visión que Barba representa es justamente la que ha retrocedido? Por lo menos hay que preguntárselo.
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