Buenos Aires Económico // 13-05-09 // Elecciones, los medios y la estrategia comunicacional de la derecha

Publicado en por Opiniones Creadas

La cuenta regresiva ya comenzó, el bombardeo mediático está monopolizado por la conformación de las listas y los candidatos se esfuerzan por sintentizar en frases contundentes, como una suerte de redes discursivas que capturen al electorado. Conectar con el sentido común de los potenciales votantes, y a su vez convertir en ideas fuerza, que den sentido al voto del indeciso y erosione los planteos del adversario electoral, es el gran objetivo hasta el día “D” de los comicios.
La oposición de derecha, utilizando la sempiterna arma de la naturalización, trata de sacarle pólvora al acto electoral de fines de junio, minimizando lo que decide con su voto la ciudadanía. Negando el carácter plebiscitario de la contienda, entre el proyecto gubernamental, crítico a la etapa neoliberal de la década de los 90, y la restauración del viejo modelo agroexportador, hoy fortalecido y aggiornado por el boom sojero y sus efectos en la conformación de un bloque neoconservador de la burguesía agraria, arrendatarios exitosos, y amplios sectores de las clases medias urbanas, sensibilizadas por la violencia delincuencial y vulnerables a la instalación mediática de la agenda del establishment. Frases como “de lo que se trata es de una mera renovación de tan sólo una parte de las bancadas parlamentarias y de los legislativos locales”. “Que hay que desdramatizar los resultados de las elecciones del 28 de junio.” Tan sólo les falta agregar que hay que despolitizar o, en su defecto, desideologizar la contienda electoral. Pero por qué esta metamorfosis del discurso destituyente de hace tan sólo un año, hermanado con el lockout de los empresarios agrarios a cien días de la asunción de Cristina Fernández, cuando con cacerola en mano e innumerables cortes de ruta exigían un cambio drástico de la política agropecuaria. Sí, a no negarlo, exigían un cambio de políticas no sólo de su sector sino un giro drástico en la ecuación distributiva de la política del segundo gobierno K. Porque la oposición de derecha, tanto en su versión panradical como produhaldista, conocen los límites del imaginario conservador que se expresa en el miedo de las clases medias a los cambios bruscos, y son conscientes de que la ingeniería necesaria para construir una derrota electoral del oficialismo kirchnerista deberá hacer hincapié en la minimización de sus efectos desestabilizadores, de ahí el discurso de naturalización del juego electoral y de la normal alternancia del oficialismo y de la oposición.
Con una interesada amnesia histórica, en una suerte de memoria selectiva, no hablan de la derrota radical del ’87, que inició la cuenta regresiva del mandato alfonsinista que terminó con el alejamiento de Raúl Alfonsín, anticipando la entrega del bastón presidencial al caudillo riojano. O el traspié de la Alianza radical frepasista, del presidente De la Rúa, en las elecciones legislativas de octubre de 2001, que concluyó en los sucesos del 19/20 de diciembre y el desmoronamiento de su gobierno.
Si bien éstas son particularidades propias de nuestro sistema presidencialista, hay un común denominador del escenario a escala global del capitalismo contemporáneo. Las sociedades, desde las últimas décadas del siglo XX, se han convertido en una suerte de sociedades del espectáculo. Los avances exponenciales en las tecnologías comunicacionales han transformado diametralmente la relación medios y sociedad. La vieja y optimista proyección de futuro de nuestros abuelos, que con el incremento de la información, un mundo habitado por ciudadanos libres y con autonomía de pensamiento sería posible, ha quedado en una simple expresión de deseos. En la sociedad del espectáculo sólo existe lo que aparece. En ella los analistas simbólicos de las mass-medias destacan o invisibilizan en su ponderación los acontecimientos de la vida misma y construyen una realidad-mercancía que es comprada como objetiva por los receptores, en un proceso de naturalización. La sociedad del espectáculo manda, utilizando una antigua arma, la pasión más efectiva, el miedo. Ya lo decía Hobbes, es el miedo el que conduce y asegura el orden social... El miedo es el mecanismo primario de control que atraviesa la sociedad del espectáculo contemporáneo, y no es de descartar, en esta recta final hacia los comicios de fines de junio, que la sociedad sea impactada por acontecimientos violentos como los de la semana pasada en la Municipalidad de Lanús, o un crecimiento exponencial de delitos sangrientos que incidan en la sensación térmica del ciudadano medio, tratando de reforzar el sentimiento de inseguridad y el no va más que incline la balanza hacia los partidarios de la mano dura.
Philiph Farmer describe en su obra Mundo de día una sociedad vigilada y monitorizada. En todas las esquinas del espacio y del tiempo aparece el eslogan “sólo siendo observado puedes llegar a ser libre”. Las clases medias atemorizadas son las receptoras privilegiadas de ese discurso. Lo que se vota en las próximas legislativas no es sólo una renovación parcial de representantes sino qué tipo de sociedad elegimos; para el futuro próximo, una vuelta al modelo de los ’90 recargado, con el discurso xenófobo, o la apuesta a un proyecto que, aunque insuficiente, sea posible la participación determinante de la mayor diversidad de sujetos sociales, que profundicen los cambios necesarios para una sociedad más equitativa.

Jorge Muracciole
Sociólogo y Docente Fac. Ciencias Sociales, UBA
 
Blog Opiniones Creadas
http://opinionescreadas.over-blog.es/

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post
V
Las elecciones van a estar muy ajustadas, puede ganar cualquiera, pero bueno, veremos como termina.
Responder
O
<br /> Muchas Gracias por tu Comentario!!!!!!!!!!!!!!<br /> <br /> <br />