Ventitres // 16-09-10 // “La derecha local es un títere de los monopolios de poder”

Publicado en por Opiniones Creadas

Dice que el peronismo recuperó su capacidad de transformación social. Cuestiona a Macri, Carrió y Cobos y dispara: “Hoy no hablamos de candidaturas con nadie”.

 
Por Luz Laici

 

Si la cantidad de horas que trabaja se midieran como las millas de las tarjetas de crédito, seguramente Juan Manuel Abal Medina tendría acumulados varios viajes gratis a distintos lugares del planeta. Pero su rutina diaria como vicejefe de Gabinete, asesor del diputado y secretario general de la Unasur Néstor Kirchner, y profesor de la Facultad de Sociales de la UBA no le deja demasiado tiempo para el relax. O la lectura, la actividad que, confiesa, “más extraño de todas”.

No miente: además de papeles, su escritorio soporta pilas de libros pendientes. Tampoco desespera. Abal Medina, que acumula años de militancia, participación y gestión –integró la Juventud Universitaria Peronista, en los ochenta, y luego se alió al Frente Grande, durante la década menemista–, asegura que “hoy disfruto que el peronismo haya recuperado su capacidad de transformación social. Después de años de baja autoestima y niveles de doctrina, esta fuerza que vivió con dureza la dictadura, se sorprendió con la derrota ante Alfonsín, se entusiasmó con la promesa renovadora y se frustró con Carlos Menem, está reencontrando su lugar en el mundo”.

–¿Gracias al kirchnerismo?
–Gracias al proceso político que venimos construyendo desde el 2003 hasta hoy y que puede caracterizarse por la búsqueda de la redistribución del ingreso y el poder social. La nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, por ejemplo, será uno de los grandes logros históricos del kirchnerismo, pero también la ampliación de derechos, en todo sentido: derecho a estar bien informado, a la identidad sexual y el matrimonio igualitario, a la posibilidad de conocer la verdad sobre el genocidio y tener justicia. Existe una voluntad política de ampliar el poder de la democracia y eso significa que las corporaciones que manejaron el país durante tantos años comiencen a ceder poder. Aunque, claro, no lo hacen amigablemente y eso genera disputas.

–Como Papel Prensa... ¿Enviar un proyecto al Poder Legislativo y la investigación a la Justicia es parte del aprendizaje del conflicto que tuvo el Gobierno con el campo?
–En realidad, son situaciones distintas... En este caso, hicimos lo que se supone que debíamos hacer. Encontramos información fundada respecto de la posible existencia de un ilícito y lo enviamos a la Justicia. Así como tuvimos la certeza de que existía una enorme distorsión en el mercado del papel y enviamos una propuesta legislativa para que se debata. Lo del campo, en cambio, incluyó una resolución que fue utilizada por distintos sectores a favor de sus intereses, más allá de si estaba –o no– técnicamente mal esa resolución.

–Pero aun así fue criticada la posición oficial por su pelea con Clarín. Incluso usted comentó que un periodista de México dijo que la Argentina se estaba pareciendo a Venezuela. ¿Cómo rompen ese discurso?
–En el conflicto con el campo y las elecciones del 2009, nosotros nos enfrentamos a un monopolio férreo, que sólo mostraba una situación. Pero ese dique comenzó a tener fisuras, que se hicieron más grandes, porque el monopolio de la verdad, de lo real, no puede sostenerse sobre la nada. Así comenzamos a romper ese discurso y a demostrar que si la política se pone los pantalones largos y algunos dirigentes dejan de hacerse los distraídos, es posible avanzar hacia una sociedad más plural. Ese proceso es imposible de detener, menos aún con Internet y las redes sociales en las que todos podemos vernos, mirarnos, leernos.

Y lo dice por experiencia propia. Abal Medina sostiene que “usa y abusa” de las herramientas como Facebook y Twitter porque “son excelentes para democratizar los escenarios. Allí la política no pierde seriedad, aunque están los que también usan esos espacios para descargar sus frustraciones personales. El caso de Atocha y la mentira que quiso imponer Aznar, por ejemplo, si bien nació de mensajes de texto, demostró la importancia de estas interconexiones. Ahora todos podemos intervenir en el proceso y eso es lo importante. Las redes sociales abren y airean. Fortalecen la política”.

–En ocasiones, a la Unasur se la cuestionó por ser un espacio eminentemente político, en comparación a otras organizaciones multilaterales de la región. ¿Eso le quita importancia?
–Para nada. Esa es su gran fortaleza. Muchas veces las construcciones económicas, como el Pacto Andino o el Mercosur, chocan con las típicas disparidades de intereses y avanzan más lento. Esta escena política, en cambio, permite que nos comprendamos y nos aceptemos. Además, Néstor Kirchner dejó en claro que la conducción de Unasur no puede ser nunca entendida de forma ideológica. Esto no es un grupo de partidos o un club de amigos. El desafío de Unasur es construir una región que aproveche la riqueza de sus diferencias.

–Chile y Colombia atravesaron procesos eleccionarios y terminaron inclinándose hacia la derecha. Teniendo en cuenta que con Brasil empezarán a sucederse elecciones en América latina, ¿temen que se corte la presencia progresista que alcanzó la región?
–La verdad que no nos preocupa. La Unasur, así como Néstor Kirchner, demostraron tener una excelente relación con el gobierno chileno. Y con Colombia, adonde lo convocó el presidente Juan Manuel Santos para que mediara en el conflicto con Venezuela. La región está lo suficientemente madura como para procesar en su interior sus propios conflictos. Además, América latina tiene gobiernos de izquierda o derecha que reflejan ideas nacionales. Y en Chile o Colombia, las posiciones de derecha, con las cuales uno tiene bastantes diferencias, no evidencian actitudes como las que adopta la derecha argentina. Porque son partidos de derecha serios, sólidos, preocupados por sus intereses. No hacen las barrabasadas de la derecha vernácula local y por eso es difícil que cualquiera de estos dirigentes haga lo que hace un (Mauricio) Macri, una (Elisa) Carrió, un (Julio) Cobos, es difícil entenderlo.

–¿En qué sentido?
–En que la derecha argentina, desde el año treinta en adelante, reemplazó los votos que no consiguió en las urnas, con las corporaciones. Primero tomó ese atajo con los militares y los golpes. Y ahora lo hace a través de las corporaciones mediáticas, como Clarín, que tiene mucha capacidad para erosionar y dañar y poca para construir. Como no consiguen legitimidad, que es lo que permite ganar las elecciones, corren a juntarse con el jefe de la Sociedad Rural o con Héctor Magnetto para que les digan lo que hay que hacer en la Argentina. A diferencia de otras derechas en el mundo, que gobiernan y tienen una visión de país, la derecha local es un títere de los monopolios de poder.

–¿No piensa que pueden llegar a gobernar en 2011?
–Hoy por hoy, no hablamos de candidaturas, ni con Néstor, ni con nadie. Pensamos en el 2011, pero analizando quién será el mejor para continuar con este proceso. De ahí para abajo, todos están en la misma.
–Suena difícil de creer que no habla con Kirchner de su posible candidatura...
–Más allá de las apetencias personales, estamos gestionando bien y no es tiempo de hablar de estas cuestiones. No lo digo como eslogan. Es una realidad.


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