Tiempo Argentino // 16-09-10 // Ahora dicen que la reaparición de Kirchner pone en riesgo la libertad de prensa y el sistema democrático

Publicado en por Opiniones Creadas

Las coberturas del acto del Luna Park hicieron eje en el discurso de la presidenta contra la oligopolización de los medios y esgrimieron que la libertad de expresión se pone en riesgo si se ataca a Clarín y La Nación.
  El regreso de Néstor Kirchner a un acto público, el martes en el Luna Park, luego de la operación a la que fue sometido el sábado último, fue cubierto por los principales medios como un evento en que lo más importante fue el maltrato de la presidenta Cristina Fernández a un sector de la prensa.
Es increíble cómo Clarín y La Nación coinciden en analizar de modo casi identico la realidad coyuntural. “En el regreso de Kirchner, Cristina volvió a cargar contra los medios”, dice el título del diario de Noble-Magnetto. Y destaca del discurso: “Así como hasta hace poco había democracia condicional con leyes de impunidad, hoy todavía tenemos una democracia tutelada, hasta que haya una total libertad de expresión.” Y agrega la nota: “‘Siento una sana envidia por todos ustedes’, confesó. ‘¡Que suerte tienen de vivir en un país con todas las libertades! Si nosotros nos hubiésemos podido sentar junto a la Juventud Sindical como ustedes, qué diferente hubiese sido todo’, se lamentó. Del fondo de una tribuna y de la historia, bajó el ‘Moooontoooooneros, carajo’. ‘Nunca hubo la libertad de hoy en nuestro país’, subrayó la Presidenta. Pero enseguida se quejó de que existía una ‘inmensa impunidad mediática’ porque ‘a nosotros nos interrogan’ pero a los políticos de la oposición ‘sólo les ponen el micrófono para que hablen y nadie les repregunta nada. ¿En qué otro momento de la historia argentina se ha visto en radio o TV insultar con tanta elegancia y soltura a quién ejerce la primera magistratura?’ se preguntó.”
En La Nación, Joaquín Morales Solá escribió: “El discurso presidencial tuvo una sola línea argumental  que iba y venía recurrentemente: la demonización del periodismo (del no oficialista, se supone) y un marcado dejo de resentimiento hacia lo que la presidenta llamó ‘la época de mayor libertad de prensa’. La libertad de prensa existe como un mandato constitucional y no como una concesión de los que gobiernan accidentalmente. Existe ahora también a pesar del gobierno kirchnerista y no gracias a él. El problema actual consiste, por el contrario, en las serias amenazas a las que está sometido el periodismo independiente.” Clarín publicó una muy extensa opinión del ex director del Buenos Aires Herald, Robert Cox, en la que sin ningún pudor titula: “¿La Argentina seguirá siendo una democracia?”. Y dice que el sistema está en riesgo si el gobierno surgido del voto popular avanza sobre Clarín. “Si el Gobierno decide apropiarse de Clarín –como en su momento la dictadura militar avanzó sobre el diario La Opinión– mostrará que no valora la libertad de expresión, un derecho imprescindible para asegurar la supervivencia de todo el sistema democrático”, destaca en el copete.
Sin embargo, Cox admite: “La adquisición de la mayoría de las acciones de Papel Prensa por parte de Clarín, La Nación y La Razón (cuyas acciones fueron luego compradas por Clarín) junto con el Gobierno nacional fue algo en mi opinión muy deshonesto –entonces y ahora–. En mi opinión, la deshonestidad fue especialmente de La Nación, que siempre se enorgulleció de su independencia. Durante más de los años que recuerdo, la sociedad de ambos diarios en asociación con el Estado fue ferozmente criticada por la mayoría de los miembros de la Sociedad Interamericana de Prensa como totalmente sin escrúpulos y como una competencia injusta para los otros diarios argentinos. Recuerdo haber destacado durante una reunión de la SIP que en el caso de La Nación era como si el Vaticano decidiera abrir una clínica para abortos.”
Luego cuestiona que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner responsabilizara a estos medios por los delitos de lesa humanidad sufridos por la familia Graiver y particularmente por Lidia Papaleo, pero aclara: “Me sentí indignado, al igual que cualquier persona decente, por la crueldad que sufrió a manos de los militares y por la duración de su encarcelamiento. De todos modos, no creo que el CEO de Clarín, Héctor Magnetto, ni el editor de La Nación, Bartolomé Mitre, puedan ser vistos como responsables, en forma alguna, por las depravadas acciones de los torturadores de Lidia Papaleo. Sí, debiéramos estar indignados por lo que sabemos sobre su sufrimiento. Pero deberíamos estar igualmente indignados si la ley es pisoteada para apropiarse de Clarín o para intimidar a La Nación, como ocurrió cuando los militares se hicieron cargo de La Nación.”

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