Newsweek // 08-09-10 // Cobos, según quienes mejor lo conocen

Publicado en por Opiniones Creadas

08-09-2010 /  Extractos de su polémica biografía. Ciclotimia ideológica, desvelos de gloria, su fe en la buena estrella, la obsesión mediática y su primer encuentro con Kirchner.   

 

 


Por Analía Boggie y Javier Polvani

 

 

Extracto de “Cuidado con Cobos” (Aguilar).

Tiene convicciones fuertes pero transitorias”, definió a Julio Cobos Alfredo Cornejo, su primer operador político cuando dio el salto de la política universitaria a la partidaria, como candidato a gobernador de Mendoza. “Es muy maleable ante la opinión pública”, añadió Cornejo, uno de los responsables del armado del cobismo, en la actualidad un tanto distanciado del vicepresidente por diferencias en la composición de las listas de candidatos para las elecciones de 2009. Esas dos líneas le parecieron suficientes para rebatir la calidad de traidor que le atribuyen a Cobos desde que desairó a la Franja Morada que lo acompañó en la carrera al Decanato de la Regional Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional.

El vicepresidente no es un traidor. Es ciclotímico. Sus certezas y principios de hoy, mañana pueden ser objeto de sus peores críticas. Por eso nunca se ata a estructuras y aparentemente jamás se sentirá comprometido con determinados intereses, más que transitoriamente. Como las estructuras partidarias y las alianzas de intereses no son tan flexibles como sus convicciones, Cobos suele cortarse solo.

Según Cornejo, “Cobos está muy solo”. ¿Qué quiere decir el operador? Quizá esté corroborando una de las faltas más graves que le achacan sus enemigos: que Cobos no tiene anclajes partidarios ni ideológicos, y como consecuencia, que no cuenta con un plan de gobierno.

Cobos considera que su llegada a los periodistas y a los medios de comunicación le alcanzará siempre. “Él cree que si es presidente Clarín lo va a seguir apoyando como ahora”, advierte Cornejo, que considera esa perspectiva un error de visión política: el romance entre el Grupo Clarín y Cobos es aparente, según Cornejo, y deriva del enfrentamiento entre el Grupo y el gobierno.
Cobos confía en su buena estrella. Poco antes de las elecciones legislativas de 2009 les confió a los autores de este libro, entre risas: “Tengo un amigo que siempre me dice: ‘Para llegar se necesita capacidad y fortuna. La fortuna ya la tenés’”.

Cobos cree que la buena suerte lo acompañará siempre, pero para ayudarla ha tratado de mantener una relación amable con los medios y con el público, sintonía que alcanzó niveles propios de una estrella de rock después de su voto “no positivo”. Desde entonces piensa que el apoyo que recibió en aquella ocasión le será suficiente como para derrotar al kirchnerismo, su antiguo aliado político, del que ahora Cobos evita hacerse cargo. Solo a modo de ejemplo, dice que prefiere no saber cómo y de dónde se obtuvieron los fondos que financiaron la campaña que lo consagró vicepresidente de Cristina Fernández en 2007.Cobos no es ni se hace. Sus acciones son el resultado de su personal interpretación de lo que la tribuna espera de él. Lo desvela la gloria; lo condiciona la respuesta inmediata del colectivo que se identifica como “la gente”; la confrontación con la opinión dominante lo martiriza, aun en las ocasiones en las que está convencido de que la opinión pública se equivoca. (…)


La lógica kirchnerista no le va, nunca le fue. Le tiene demasiado respeto –algunos sugieren que hasta miedo– a la gente común. Por eso consulta a la empleada que trabaja en la casa familiar, al playero que le carga nafta y a los mozos que le sirven café qué piensan de los grandes temas nacionales. (…)

Julio César Cleto Cobos Navarrio nació el 30 de abril de 1955 en Godoy Cruz, Mendoza. Siempre actúa como el bueno de la película, dicho con admiración por los suyos, y con desdén por ajenos. Esa es su obsesión, y como consecuencia, el fin último de sus acciones políticas. (…)

Hasta antes de emitir su voto no positivo contra la Resolución 125/2008, cada vez que percibió a su alrededor falta de consenso, peleas, disputas, Cobos huyó. El vicepresidente parece cambiar de idea tan rápido como varían sus parámetros de opinión. (…)

 

En su provincia ya había sido acusado de traición al menos en tres ocasiones durante la construcción de su corta pero intensa vida política. (…)

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