Diagonales // 06-09-10 // Majul y la secta de Kirchner

Publicado en por Opiniones Creadas

Por Alfredo Silleta
 
El periodista Luis Majul, en su nuevo rol de columnista del diario La Nación, publicó un artículo donde cataloga a Néstor Kirchner como el líder de una "secta autoritaria" cuyo objetivo final es perpetuarse en el poder.

En su artículo, Majul dice que expertos en sectas destructivas las definen como grupos encabezados por un líder mediático, que se supone que es portador de la verdad absoluta. El columnista dice que dentro del kirchnerismo, igual que en las sectas, la palabra del líder se toma como dogma y que no se permite discrepar a los adeptos.

Más adelante explica que las sectas destructivas controlan la información que llega a sus adeptos y le impide cualquier vínculo con el mundo exterior. En otro tramo agrega que Kirchner tiene una visión maniqueísta del mundo, que lo divide entre buenos y malos. Majul, en su delirante argumentación habla de "lavado de cerebro", que lleva a los integrantes del peronismo a justificar "hechos de corrupción" y autoritarismo.

Como experto en grupos de manipulación, con mas de 25 años de investigación, nueve libros publicados sobre el tema, como peronista y finalmente como periodista siento vergüenza ajena de esta guerra mediática que realizan las corporaciones contra un gobierno nacional y popular que, está donde está por el voto democrático de la gente. Majul, sin lugar a dudas, integra desde hace un tiempo el periodismo infame, de dependencia servil a las corporaciones mediáticas y de apriete al gobierno nacional.

Sectas. En primer lugar hay que señalar que uno de los problemas que plantea el estudio de las sectas es que no hay consenso con la conceptualización de la palabra. Los análisis religiosos del concepto de secta han pasado a un segundo orden y hoy se lo analiza al fenómeno desde la sociología, la lingüística y la psicología. Desde el campo de la salud mental, el español Álvaro Rodríguez Carballería dice que "una 'secta coercitiva' es un grupo totalitario que emplea técnicas de persuasión coercitivas para captar a las personas y someterlas a la dependencia del grupo".

Mientras que para el psicólogo Michael Langone, uno de los más importantes investigadores de Estados Unidos, una secta es "un grupo o movimiento, que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa y que emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir y controlar (a sus adeptos); diseñadas para lograr las metas del líder del grupo; trayendo como consecuencias actuales o posibles, el daño a sus miembros, a los familiares de ellos o a la sociedad en general". Un tercer análisis, bastante utilizado en países europeos como Francia y España, recurre el término de  'grupo de manipulación psicológica' para describir a una agrupación social que realiza practicas de sujeción (que pueden dividirse en practicas de captación, de adoctrinamiento y de retención) basadas en dinámicas autoritarias en las cuales se exige una intensa devoción y dedicación a una persona, una idea o bien un objeto y donde se aprovecha el uso de los recursos humanos y económicos de los adeptos.

Hay que destacar que no existe un perfil único para manipular a una persona. Para que alguien sea captado tiene que estar en una situación de riesgo, más vulnerable psicológicamente. Probablemente una persona que viva una crisis personal, de inestabilidad emocional (pelea con sus padres, pareja); social o laboral (falta de trabajo o crisis profesional); búsquedas espirituales; enfermedad; muerte de un ser querido; ingenuidad; aislamiento social o dificultades de adaptación social pueden llevarlo a estar con las defensas bajas para ser captado por un grupo.

Todas las sectas, especialmente las destructivas tienen un líder, que es un personaje mesiánico, carismático, con un gran encanto personal y gran poder de atracción; lo que los psicólogos llaman un paranoico expansivo que se convierte en dueño de cuerpo y alma del adepto, y obviamente de su dinero y el de su familia si es posible. Otra característica de los líderes sectarios es que tienen una personalidad paranoide.

En síntesis, podemos decir que una secta destructiva es un grupo totalitario, fuertemente organizado y estructurado que propugna un nuevo sistema de vida y que obliga a sus adeptos a una sumisión total. Para ello utiliza técnicas de reforma del pensamiento y habitualmente viven en comunidades cerradas y con un líder que posee el poder absoluto. Ahora, ¿qué tiene que ver este análisis de las sectas con Néstor Kirchner y el peronismo? Nada, simplemente nada. Un invento de Majul.

Bonapartismo. El problema de Majul es que no comprende qué es el peronismo. Él, cómo la mayoría de la prensa de este país, tanto de izquierda como de derecha, han creído que el justicialismo es un partido conservador, populista, fascista, autoritario y tiránico y nunca comprendieron que más que partido es un movimiento nacional y popular con sus propias reglas.
El peronismo nació como una coalición conformada por la clase obrera, la burguesía industrial, el Ejército, parte de la Iglesia y sectores de clase media, especialmente del Interior del país. De ahí que es un movimiento y para muchos intelectuales, como Abelardo Ramos, Rodolfo Puiggros y Juan José Hernández Arregui, el peronismo es considerado un movimiento bonapartista como lo explicó Karl Marx en El 18 Brumario de Napoleón Bonaparte. Allí Marx expone que el Estado interviene como árbitro de los conflictos sociales entre las diversas clases. Generalmente, en estos regímenes, la concentración del poder le da al líder características carismáticas.

Muchas décadas después, otro pensador marxista, Antonio Gramsci se refiere al fenómeno del bonapartismo como "cesarismo", al referirse a una solución confiada a una gran personalidad en una situación histórica-política caracterizada por un equilibrio de fuerzas.

En la Argentina, Abelardo Ramos explicó en sus libros que en los "en los países atrasados la lucha fundamental no se plantea solamente entre las clases sociales del país sino que asume un doble carácter: el imperialismo extranjero interviene decisivamente en la política interior y tiene a su servicio a partidos políticos nativos y a clases interesadas en la colonización nacional. De esta manera, el bonapartismo (Perón) se elevó por encima de la sociedad y gobernó con ayuda del Ejercito y la burocracia".

Es por ello, que el peronismo siempre estuvo vigente y ha sido el único movimiento que se ha enfrentado al imperialismo y a las corporaciones económicas. En un principio fue derrotado y prohibido por los golpes cívicos-militares. Hoy, luego de la implosión que se produjo en el año 2001 por las políticas neoliberales, las corporaciones económicas vuelven a la carga para enfrentar a un gobierno que recuperó el rol del Estado en la defensa de los derechos de los más desprotegidos.

¿De qué sectarismo puede hablar Majul cuando este gobierno redujo la deuda externa, salió del default, estatizó las AFJP para los jubilados, se crearon cinco millones de puesto de trabajo, hay una nueva ley de medios audiovisuales que eliminará los monopolios y se aprobó una ley de internas abiertas y simultáneas que fortalecerá a los partidos políticos?

Quizás, en lo único que el peronismo se parece al fanatismo religioso este en aquellas palabras de Evita: "somos fanáticos de nuestros ideales para servir al pueblo y estar dispuestos a todo, incluso a morir. Es la gran fuerza de los pueblos, la única que no poseen sus enemigos, por ellos han suprimido del mundo todo lo que suena a corazón. Por eso los venceremos. Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán ser nunca fanáticos, por que no tienen corazón y noso-tros sí."


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